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lunes, 10 de septiembre de 2012

Día 36: Delhi- Estambul- Madrid. Noche en La Latina

Después de la sentida despedida de Mahendra abordé mi vuelo Turkish Airlines, el que con una hora de retraso me conduciría a Madrid. Pasá antes, eso sí, a hacer un repaso al Duty Free, donde alcancé a recolectar algunos otros productos de cosmética inspirada en Ayurveda. (Les Jardins D´India y Forest Essentials)

La revisión antes de abordar de nuevo fue exhaustiva, tanto la de equipaje de mano y la corporal, en una especie de vestidor habilitado para ello.

Luego de un poco más de 6 horas de viaje arribé a Ataturk Airport, donde hice la escala de dos horas y media antes de partir nuevamente. Me dediqué mayormente a vitrinear el Duty Free y el Old Bazar con todos los productos que venden en la ciudad y a precios no tan turista, aunque el módulo Kipling con el que había festinado en el viaje de ida ya estaba cerrado (afortunadamente alcancé a aprovechar el remate).

Esperé paciente el proceso de abordo y llegó la hora de partir...exactas tres horas y media ya estaba en Madrid.



Una vez allí me sentí como en casa, tomé el taxi desde el aeropuerto por 35 euros, el que me dejó justo a una cuadra del Hotel Carlos V, de la cadena Best Western, (www.bestwesternhotelcarlosv.com/), donde ya me había quedado en 2009 y que repetí por el excelente servicio y ubicación, a pesar de salir un poco de mi presupuesto diario (73.10 euros, sin desayuno) .

Nada más dejé mi equipaje salí de inmediato a tomar el metro a la Estación de trenes de Atocha (9.3 euro x 10 viajes), para comprar mis tickets a mis próximos destinos Granada y Sevilla.

Da lo mismo que haya estado en la estación en otras ocasiones, pero no puedo evitar maravillarme con lo lindo de su jardín tropical, debe ser uno de mis sitios favoritos en la ciudad, donde he pasado, volví a pasar y espero volver a hacerlo, mucho tiempo sentada sólo viendo el tiempo pasar, bajo el verde de los cientos de variedades que hay a mi alrededor y recibiendo la fina lluvia que lanzan desde el techo para mantener la atmósfera.


http://www.cosasdemadrid.es/estacion-de-atocha/

Regresé al centro a comprar los imperdibles españoles, esa selección de productos que no llegan acá, como la abéñula para las pestañas, el azafrán verdadero y - menos superficial- las novelas de Javier Moro, que lanzaba justo ese mes "El Imperio eres Tu" (ganadora del premio Planeta 2011), que devoré en mi semana recorriendo la península. (21 euros, en Casa del Libro)

A la hora convenida me pasó a buscar mi amiga María Cecilia, quien luego de sus vacaciones post curso de Inglés en Gran Bretaña, emprendía su regreso a Chile, así que caminamos por la Gran Vía animadas contando nuestra vida en ese mes transcurrido desde que compartimos en Turquía justo un mes antes.

Paseamos por la Plaza Mayor, enorme y muy animada no obstante la atmósfera post lluvia y elegimos caminar hacia La Latina, para una sesión de tapeo, comida occidental y sin  picante que ya empezaba a extrañar.

Elegimos la taberna "La Fontanilla", un bar pequeño muy bonito (Time Out lo refiere como "no es el más grande, el más antiguo o el mejor, sino el más pequeño bar Irlandés en Madrid"), mezcla de una bar castellano y pub inglés, donde pedimos cortes de Jamón Serrano y queso Manchego, obviamente acompañado de unas Guiness.

Saliendo de ahí y con un nuevo amigo que conocimos allí - León un alemán que trabajaba en Tánger y perdió la conexión debiendo pasar esa noche en Madrid-  partimos a caminar unas calles más abajo donde encontramos una cervecería  preciosa, de la cadena "La Sureña" (http://www.lasureña.es/#!/autentico-sur).

La gracia de este lugar es que es muy barato, pero bueno. Nosotros pedimos dos cubos con 5 botellines de cerveza San Miguel o Mahou, por tres euros cada uno, que,  aunque pequeñitos salía igualmente muy conveniente,  acompañando la velada cosmopolita con unas porciones de lágrimas de Faisán (pollo con salsa de mostaza y miel), rico, rico.


http://www.lasureña.es/#!/nuestra-carta

Luego de conversar largamente de nuestras aventras y desventuras en Marruecos, Grecia e India respectivamente, caminamos hacia El Sol, cada uno a su Hotel, despidiéndonos felices con mi amiga (con quien me reuniría en casa dos semanas más tarde) y celebrando por ser almas viajeras, y por habernos reunido sanas y salvas, a pesar de los paros en Grecia y de mi travesía Indo Nepalesa, sorteadas con éxito :)



jueves, 6 de septiembre de 2012

Día 35: De nuevo en Nueva Delhi y mi despedida de India.

Amanecí temprano ese día, con los tambores de la Boda aún resonando en mis oídos...  el desayuno lo tomé en la terraza del Hotel Godwin Deluxe, el que nuevamente un buffet de especialidades Indias, más café y omelette.

Salimos - junto con Ramón, el otro pasajero de Mahendra- con rumbo a Qutub Complex, que data del siglo XII, y es una de las maravillas de India, del mundo y Patrimonio de la Humanidad de UNESCO.



Nos recibió la obra maestra de la arquitectura Mogol, el imponente Qutub Minar, que se eleva orgulloso en arenisca roja y mármol por los 72.5 metros de altura, y 14 metros de diámetro den su ancha base. En su interior cuenta con 379 escalones internos, siendo el Minarete más alto de India, indestructible ante temblores, rayos y el paso del tiempo.


Tumba de Iltumish

Caminar por el complejo es encantador, no por nada este es el monumento más visitado del país, está lleno de detalles en cada columna o dintel y  regado de estructuras monumentales, como la puerta  Ala-I- Darwasa, que se erige orgullosa también desde el siglo XII.




Había mucha gente ese día desde alumnos de un colegio dibujando a mano alzada hasta visitantes extranjeros e Indios y algunos musulmanes.





Recorrimos los senderos entre las Tumbas y jardines, pero no puede evitar quedarme sólo observando la torre, completamente tallada, de decenas de tonos de rojizo y con los pasajes del Corán grabados en ella. 





Paseé tranquila también por el área donde estuvo Mezquita contigua Quwwat-al-Islam que data de 1190, y que es conocida por ser la primera Mezquita erigida en India, después de la conquista de los Musulmanes.




Terminado el paseo, nos reunimos con nuestro conductor en el punto de espera y  nos fuimos, a través del barrio de las embajadas, verde y florido, al Templo de Loto o a Baha´i House of Worship. 






El Templo- casa principal de la fe Bahai - fue terminado en 1986 y fue construido mayormente en mármol, formando un Loto brillante, de 27 pétalos, suspendido 9 sobre piscinas y es conocido como "India´s symbol of unit of religions"


http://india-tour.us/india-places/lotus-temple/

Su interior -se dice- es muy sencillo y exento de cualquier figura en su interior; ni cruces, ni vírgenes, ni santos, ni escrituras sagradas.

Lo bonito es la invitación de esta fe a la Unidad, de manera que cada ser humano que lo visite pueda adorar en su interior a Dios, quien quiera que éste sea o tan solo meditar, pero en paz,  armonía y en total tolerancia con el vecino.




Desafortunadamente ese día se celebraba el aniversario Nº 25 del Bahaísmo, por lo que el ingreso al Lugar de Adoración por dos días estaba sólo permitido a quienes profesan dicha creencia y cerrado para los visitantes.



Terminada nuestra visita frustrada a esa joya de la Arquitectura moderna, nos fuimos hacia Humayun´s Tomb.

A pesar que yo ya la había visitado en mi primer día en Delhi (www.lavidaviajera.blogspot.com/2012/04/dia-9-mi-primer-dia-en-india-nueva.html), Ramón, mi nuevo amigo no, así que la recorrí feliz de la vida, admirando al igual que la primera vez sus hermosos jardines y sus formas perfectamente conservadas.









Nuevamente me contaron la historia de esta Tumba bellísima - Patrimonio de la Humanidad- perteneciente al segundo Emperador Mogol y que sirvió de modelo e inspiración para el Taj Mahal. (Después de haberlo conocido me pareció más evidente).

Maqueta


Caminé por los jardines y me acerqué a un pabellón contiguo donde algunos jóvenes ensayaban una especie de obra de teatro musical, así que me quedé ahí.... 




A la salida mientras esperábamos el auto, nos sentamos en el parque donde los jóvenes jugaban Cricket, acercándose a intentar explicarnos el juego y a animarnos a intentarlo ...  yo pasé, tengo que reconocerlo ...





El conductor, ya terminando las actividades por él diseñadas para esa jornada, nos llevó al Jantar Mantar, que es muy similar al de Jaipur,  un sitio donde se encuentran instrumentos de medición y ubicación astronómica, pero que datan del siglo XVIII, y que hoy lucen como museo de arte conceptual al aire libre. 

Desafortunadamente sólo lo pudimos ver de fuera porque estaba cerrado, por lo que decidimos caminar al cercano Connaught Place, punto neurálgico  comercial y financiero de la ciudad Delhi más moderna.





Connaugh Place o simplemente C.P, fue completado en los años 30, y está erigido al más puro estilo inglés del Circus, en dos círculos, rodeados por tiendas, cine y restaurantes, el central y más importante, que rodea un parque muy verde es el Rajiv Chowk - en honor a Rajiv Ghandi-  y en el cual convergen las 8 calles y el exterior llamado Indira Chowk. 

Hay conexión vía metro con todas las zonas urbanas de la ciudad, ubicándose además bajo su suelo el Palika Bazar, muy importante para comprar cosas electrónicas.



Y aquí empezó la aventura; ya por nuestra cuenta, Ramón revisó su guía de viajes (Trotamundos), y se entusiasmó con visitar un mercado, algo lejano (cuyo nombre olvidé), pero no tan "guiri" como graciosamente describió la turistada. Preguntamos a todo el mundo y nadie nos alentaba a ir, así que una vez obtenidas las referencias partimos, optando por el metro como medio de transporte.

El metro es muy limpio, fuertemente custodiado por policías, y tiene varias líneas individualizadas por colores, por lo que es bien sencillo moverse en él.

Luego de pagar el pasaje, 15 rupias cada uno, y de pasar por el detector de metales yo y mi cartera, pasamos a los andenes.






La gracia es que tenía un vagón especial para las mujeres, pero por solidaridad me subí al vagón normal con mi compañero de viaje, y terminé como una verdadera sardina.





Llegamos al mercado luego de hacer trasbordo en linea violeta General Secretariat, pero la verdad no valía mucho la pena, vendían imitaciones de marcas internacionales, muy baratas, pero no tan buenas y gran cantidad de Saris hermosos, y de miles de colores, pero no nos entusiasmamos mucho y regresamos al punto de partida, nuevamente en metro.

Recorrimos Connaugh Place y nos decidimos a comer en un Subway, apremiados por el hambre, la elección fue un sandwich veg y non veg, respectivamente, por 200 rupias cada uno, y partimos a recorrer las tiendas.

La más bella tienda que encontramos fue  Fab India, donde venden ropa de muy buena confección, joyas de madera, algunos cosméticos, aliños y tés orgánicos... los precios: para visitantes, pero no tan caros.



Totalmente en el espíritu consumista desde C.P. tomamos un tuc tuc hacia Pahar Ganj, un bazar enorme situado al lado de la estación de Trenes y  muy cercano a nuestro hotel,  donde había de todo, desde celulares hasta marionetas Rajastanies y artesanía de todas partes de India, además de ropa, música y joyas.

El mercado estaba en pleno funcionamiento, y lo recorrimos con calma, buscando yo mis pulseras y un tapiz blanco, que me costó mucho encontrar porque es un color más bien ligado a la muerte y del cual debí desistir, trayéndome en cambio feliz mis marionetas (150 rupias) y algunos discos de música de Sitar.





Regresamos al Hotel caminando a descansar unos momentos y yo a ordenar mi maleta porque ya esa madrugada partía  a España.




Salimos a cenar con Ramón por el barrio y elegimos un restaurant cercano llamado Karen Terrace, que prometía Chill Out and Garden, lo que resultó ser un balcón mínimo, con ruido de generador de luz, aunque con una bonita vista del neón del barrio. 

Ordenamos Noodles Haka, y Naan Paneer, con unas Kingfisher para brindar por el fin de mi etapa en India y por compartir dos días llenos de actividades en esta nueva amistad viajera.

De regreso al hotel empezaron las despedidas, la tristeza, y el agradecimiento, a todas las personas presentes en ese momento y las ausentes (especialmente a Dipa, que me condujo por esa tierra mágica durante 18 días y a la familia de Mahendra que en Jaisalmer me hizo sentir como una hija más), que me enseñaron más que un país, una religión o una cultura, sino una forma entera de vivir la vida, en el presente y con lo que se tiene.

Mahendra me pasó a buscar cerca de la 01:00 A.M., con el mismo chofer que me pasó a buscar en mi primer día en Delhi... cerrando la etapa... en la puerta de Indira Ghandi Airport me despedí de él llorando, pero feliz de haberlo conocido.

Abordé a la hora señalada el avión que me llevaría a Madrid desde Delhi, con escala de dos horas en Estambul, no sin antes haber posteado "En el aeropuerto, con sentimientos encontrados por dejar India, ese universo que me recibió con los brazos abiertos ... feliz de haberla conocido y vivido ..."

Namaste India Dhanyavad ... nos volveremos a ver, eso es seguro !!!



Guía :  Mahendra Singh (mssayham93@gmail.com)