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jueves, 4 de noviembre de 2010

Día 8: Estado Vaticano. 17 de Octubre de 2010





Tal como un antiguo peregrino que viajaba miles y miles de kilómetros para honrar la memoria del apóstol San Pedro, llegué al Vaticano a las 09.15 horas, en el metro linea A, estación Ottavia. (boleto en máquina de autoservicio a prueba de).


Ingresar a la Tumba de San Pedro y a la Necrópolis no es tan fácil, meses antes de la visita se debe reservar por Internet directamente con las autoridades del Vaticano al correo electrónico uff.scavi@fabricsp.va, indicando número de visitantes, nombre,  idioma, el periodo de tiempo en el que te gustaría hacer la visita y la información de contacto, se recibe un mensaje automático de respuesta confirmando que tu correo fue recibido y a los días después te envían un correo con el día y hora asignado si es que hay disponibilidad, ahí haces el traspaso de los 12 euros que vale la exclusiva (incluye las tumbas de los Papas).

Lo primero es ir a registrarse a la Uffizi Scavi, la Guardia Suiza verifica tus documentos y te dice exactamente a la hora que tienes que regresar.




Para hacer  hora me fui a la oficina de correos, que está en una de las orillas de la Plaza San Pedro, a mandarle una postal a los niños, el Vaticano como estado tiene oficina de correos propia, donde incluso timbran el pasaporte a quien lo requiere. Cada personaje que me atendió, que deben haber sido tres (postal, estampilla y sello), me preguntó por el Matador y la Lazio... y eso que han pasado  10 años! ... la  postal más el sello de envío salió algo más de 3 euros.

A la hora de la visita puntualísima ya estaba instalada en la oficina con otras cinco personas, todos de habla hispana, primero visitamos la necrópolis, donde existen tumbas paganas del siglo II D.C, hace mucho calor abajo y es húmedo, tiene una iluminación muy tenue para no alterar las pinturas originales de las tumbas. Luego, comenzamos la caminata hasta la tumba de San Pedro, contaba el guía que aquel habría fallecido en el año 64 d.C, y su tumba fue descubierta por el Presbítero Gaio, en el año 120, erigiendo una especie de trofeo, hallado después por Constantino, quien mandó a aplanar la colina del Vaticano, una de las siete de Roma, para construir una iglesia en su honor, dejando la supuesta tumba en un cubo de mármol, que re descubrió el papa Pío. Es muy impresionante estar, aun cuando lluevan las dudas, donde todo se originó realmente 2000 años después.

De la tumba propiamente tal no se ve nada, está cubierta por vidrio y se ve sólo una pequeña lucecita que indica la presencia del apóstol, hay una capilla afuera en forma de cruz que coincide justo con el altar de la Basílica de San Pedro unos metros más arriba.

Una vez fuera de la Necrópolis se puede ingresar (esta vez gratis)  a las tumbas Papales, la más reciente de Juan Pablo II es lejos la más visitada y la que más emoción genera al público, el ambiente es de mucho recogimiento, no sólo de los miembros del clero, sino también de los turistas que vienen de todas las partes del mundo a repetir la experiencia pilgrim, pero estaba tan atestado que lo único que quería era salir.

Justo a la salida de la Uffizi, está también la salida de la Basílica de San Pedro, la que tiene una fila kilométrica para entrar, y en eso no exagero, le pedí permiso al guardia para sacar una foto del obelisco y la plaza, desde esa perspectiva, y aproveché el descuido y entré... ahorrándome con ello como una hora de fila.

El interior de la Basílica es enorme, fastuoso y un poco recargado, sé que es la sede principal del catolicismo, pero me pareció un poco ostentoso de riqueza y también de poder (sensación que me acompañó durante toda la visita). Lo más notable, obviamente es poder apreciar aunque sea tras un vidrio La Piedad, en realidad es conmovedora la imagen y también la ejecución, aún cuando para sacar la foto haya que aprovechar "el" segundo que te toca para verla, porque también hay mucha gente allí. 



Saliendo de ahí quise repetir la experiencia Florentina y compré el ticket para subir a la cúpula de la Basílica por 7 euros, otra vez, más de cuatrocientos escalones para obtener lindas vistas de la iglesia por dentro y, también de los brazos de la piazza San Pietro y de Roma en general, pues se podía distinguir desde allí con claridad el Panteón, el monumento a Vittorio Emanuele y hasta el Coliseo.



Salí de la Piazza San Pedro y caminé las dos o tres cuadras que la separan de los museos vaticanos y los jardines,  temí que habría una gran fila, pero era hora de almuerzo, así que no fue así ... pagué la entrada, un total de 14 euros, que dan derecho a visitar todos los museos que alberga, entre otros el Gregoriano Etrusco, Gregoriano Pagano, Egipcio, la pinacoteca Vaticana con obras desde Rafaello Sanzio, Caravaggio, Leonardo Da Vinci hasta Siqueiros y Dalí y, por supuesto la magnífica Capilla Sixtina.



 Estaba lleno de gente, atestado de lado a lado, hablaban todos diferentes idiomas, siguiendo todos un itinerario bien delimitado que poco dejaba a la libertad, el tesoro era llegar a la Capilla Sixtina, donde casi finalizaba el recorrido, luego de caminar una media hora, y nuevamente no exagero, por fin das con ella, enorme, oscura, para no dañar los colores de la pintura, imponente, totalmente despejada para que pueda albergar más gente, sólo en sus orillas hay unas especies de bancas para sentarse a admirar el milagro que significa haber logrado esa obra, no hay otra palabra para describirlo... la obra es perfecta y más aún situada en un cielo altísimo y curvo.... un reconocimiento eterno para Michelangelo Buonarotti y para los 6 siglos a través de los cuales ha brillado su obra

 
Vista al techo de la capilla. Imagen extraída del sitio http://www.4.bp.blogspot.com/.

A esa altura, habiendo mirado hacia arriba tanto rato intentando buscar los detalles de las imágenes del antiguo testamento plasmadas en las paredes y el techo de la capilla, estaba un poco mareada y con ganas de salir, demasiada ostentación, mucha fastuosidad para ser iglesia me pareció y me fui, obviamente pasando a través de la enésima tienda de souvenir y de la maravillosa escalera que anuncia la salida, diseñada por Giuseppe Momo en 1932. 

Saliendo ya de los museos, y con un poco de hambre me aventuré a buscar un lugar para probar la  vera pizza italiana, los restoranes alrededor eran muy turísticos, pero tuve la suerte de dar con uno que por 10 euros servía una pizza Margherita riquisima con mozzarella di buffala, y una copa de vino gratis, por cuenta de la casa para la chilena y el israelí, únicos comensales a esa hora. Antes me había tomado una coca light en lata por la no despreciable suma de 3 euros, precio turista.

Seguí caminando hacia el Castell Sant´Angelo, también lleno de gente, cuya construcción fue iniciada emperador Adriano en el año 135 para ser su mausoleo personal y familiar. Se dice que , en el año 590, durante una gran epidemia de peste que golpeó a Roma, el Papa Gregorio I, vio al Arcángel San Miguel, sobre la cima del castillo que envainaba su espada, lo que interpretó como el fin de la epidemia.

 Luego marché por sobre la orilla del Tiber, pasando por la Corte di Cassazione,  hasta dar con la Piazza del Popolo, puerta de entrada a la vía Flaminia (uno de todos los caminos que conducen a Roma), en cuyo centro se encuentra un obelisco de 24 metros traído directamente desde Heliopolis, y que antes adornó el Circo Máximo.  En la plaza había mucha gente y muy diversa, hasta apareció Michael Jackson y también la estatua de la Libertad.





Habiendo descansado y admirado por un rato largo el ritmo de la plaza y del Popolo, caminé por la vía del Corso, mirado vitrinas y visitando tiendas (disquerías, donde compre discos de Nicola Conte y Jovanotti por 14 euros cada uno), también aproveché de ir a un internet point lavandería, que por 3.5 euro otorgaba una hora de navegación, con clave, muy moderno, aún cundo fue muy difícil encontrarlo.

Luego de ello sólo quedaba volver al hotel caminando descansar, leer, escribir y dormir.  

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Día 7: del Medioevo a la Citá Eterna. Asis. 16 de octubre de 2009

Me había quedado pendiente una visita a un lugar maravilloso de Florencia, así que me levanté muy temprano para llegar al Mercado, antes de las 08:30,ya tenía mis cantuccini (galleta de almendra) y mi café latte, todo por 2.2 euro. (En honor a la verdad debe ser el mejor café que he probado en mi vida, venía en un vasito pequeño como una cañita y, cuando pedí endulzante el hombre me miró con "una" cara, así que lo disfruté con azúcar y leche entera, toscana, obvio)

El mercado es limpio, iluminado y ordenado, los productos son básicamente dei sapori Toscani, prosciuttos, formaggios, pasta y biscochitos, además de carnes, vinos y frutos secos.



 A las 11:22 horas tenía mi tren con destino a Assisi, el ticket lo compré el día anterior en la estación, para Treno Regionale, a 11 Euros, puntual partimos y a las 13:30 ya estaba en la estación, tuve, eso sí, que hacer hora en el binario (anden), porque el deposito di bagagli e Chiuso (custodia cerrada) hasta las 14:30 horas.



 En el mismo lugar donde dejé las mochilas pude comprar el ticket de bus (1 euro, recorrido regular cada 20 minutos) que me dejaría 15 minutos después en la Piazza Matteotti dentro del Centro Histórico (de la ciudad amurallada), desde allí caminé hacia la Catedral y luego a la Rocca Maggiore que permitía unas espléndidas vistas al campo y hacia donde creció la ciudad.


La ciudad histórica, como buena ciudad medieval que es, está emplazada en la altura, para efectos de defensa, y por eso sus callejuelas parecen laberintos en subida. Siempre percibí un olor delicioso en el aire, a campo, leña quemada y laurel, de esos aromas que es difícil describir con palabras, pero que son profundamente evocadores.

El comercio es la actividad principal de Asís, todo lo que tiene que ver con figuras religiosas, San Francisco, Santa Clara y San Antonio, la Tau y también la inscripción Pax et Bene, que tan conocida se me hizo.  También, evocando lo medieval, venden muchas cerámicas pintadas con los distintos oficios, haciendo referencia al método de los talleres y del maestro y aprendiz.


 Seguí la ruta, claramente señalada en cada esquina hacia la magnífica Basílica de San Francisco, se trata en los hechos de dos iglesias en una, la del primer piso, regular, adornada con frescos de grandes artistas como el Ghioto y la segunda, situada en el subterráneo donde estás los restos del Santo, es oscura y muy solemne, se recorre el mausoleo (por decirlo de alguna forma) en círculos, fue realmente emocionante haber estado ahí, e inevitable acordarse de los 13 años que pasé en el colegio donde San Francisco siempre fue lo máximo. Recordé cada año que mostraban la película con los pasajes importantes de su vida, de su relación con la naturaleza, "hermano lobo, hermana luna" (fratello lupo, sorella luna), su compromiso con la humildad y de su oración para convertirse instrumento de la paz... y fue conmovedor, aún cuando dada la magnitud de la iglesia, sus seguidores no hayan aprendido nada de austeridad y desapego.




Ya una vez en el pueblo más moderno, una ciudad con Mac Donald´s y varias tiendas fashion, pero para curas (la última moda en sotanas y estolas), me encontré con la Iglesia Santa María degli Angeli, que alberga la Porziuncola, que fue la iglesia que San Francisco levantó con sus propias manos y llamó su pequeño pedazo de tierra, alrededor de ella, erigieron una gran basílica impropiamente fastuosa para ser Franciscana.
Nuevamente ver allí, algo que se construyó durante el siglo XIII y por el propio Santo es conmovedor. (Esto de ser Lazzeriana finalmente te sigue toda la vida...)

Imagen extraída de http://www.umbria-turismo.blogspot.com/
A las 18:22 partió puntual mi tren a Roma (12 euros, en tren AVE), era un Eurostar de Alta velocidad, así que dos horas más tarde llegué a Roma Termini, donde por 1 euro pude comprar en un estanco el boleto de metro que me llevaría a la stazione Barberini. Caminé tres cuadras hasta mi hotel (con maleta, no es menor) Julia (http://www.hoteljulia.it/), donde por 60 euros diarios pude optar a una pieza decente, con cama pequeña y baño exterior.

Salí de inmediato a caminar, tres cuadras la lista di Spagna y 4 más allá la Fontana di Trevi, preciosa, pero con un ritmo frenético, lleno de gente, lanzando monedas de espalda, para asegurar el retorno a Roma, tomando helados e intentando sacar fotos a la hora que la mayoría de los flashes hacen imposible una buena toma... Lancé mi moneda como dicta la tradición y regrese al hotel caminando, nuevamente feliz y agradecida por tener la oportunidad de presenciar tan magnifico espectáculo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Día 6: Toscana Medieval.

Había comprado mi tour el día anterior en la galería comercial de la Estación de Trenes, por 55 euros, elegí San Gimignano y Siena, debiendo dejar Cinque Terra para la próxima visita.

El punto de encuentro era la estación de tren a las 07:30 de la mañana, partimos a San Gimignano, situado a 35 minutos aproximados de Florencia, y también llamado Manhattan of the Middle Age, por la cantidad de torres de piedra que tenía, antes 74, hoy 14, las cuales eran símbolos de poder y riqueza de las familias.




Una vez allí es impresionante ver la forma como está emplazado, en calles de piedra muy estrechas, y bonitas en subida, con negocios de Sapori Toscani, donde vendían pasta para preparar, prosciutto, cecinas ahumadas, crostini y el vino de cepa registrada vernaccia de San Gimignano, que se diferencia del vino Chianti por la composición de su suelo.

También allí debí visitar su  propia heladería Pluri premiata Di Piazza, situada en la Plaza de la Cisterna, el sabor regional era el llamado crema de Fina (o Serafina Santa patrona de San Gimignano), el que tenía azafrán y piñon y nocciotella, todo por 2.2 euros.


 Dicen que los pueblos situados por este sector tenían mucho dinero, porque formaban parte de la vía Francígena que conecta Canterbury en Inglaterra con Roma, pasando por Francia y Suiza, por la que debía pasar todo Cristiano que quisiera dar con la tumba de San Pedro en Roma, siendo ésta la mayor ruta de peregrinación del medioevo. Los peregrinos alojaban y dejaban su dinero en estos pueblos, amasando sus habitantes pequeñas fortunas derivadas de este comercio y que permitieron incluso la formación de los prmeros bancos, el local, Monte dei Paschi di Siena, data de 1472.


 Salimos de San Gimignano, atravesando los cuarenta kilómetros que los separan, en medio de la zona Chianiti, repleta de viñedos y campos sembrados de olivos, que conforman el paraje tan típico de la Toscana.


Y llegamos a Siena, la ciudad Gótica y no por Batman. El rojo arcilla es su color, tiene un pulso muy calmado, pero una tremenda identidad, refiriéndose la guía que la presenta al arte sienés, el ritmo sienés, la costumbre sienesa, etc.

Dimos con la plaza del Campo , la que se encuentra inclinada y  dividida en en nueve sectores, que conforman un bello abanico, cada uno con una entrada y cada uno representando los nueve representantes que regían antaño esta ciuda, Se encuentra en su base la torre Mangia y el Palazzo Pubblico.

Me senté allí a comer un panini (prosciutto, formaggio y tomate), más coca light por 7 euros, viendo al mundo pasar y luego me senté en la plaza como los Sieneses y los universitarios que la plagan por las tardes para conversar, comer o fumar.



Retomé el el recorrido hacia la Catedral o Duomo de Siena y su museo, aquella data de 1263 y está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, impresiona su púlpito tallado en 1235 y 1268, aunque su esplendor se remonta a los siglos XIII y XIV, antes que Florencia resultara triunfadora como potencia regional.

 Seguimos por la Iglesia Dominica de Siena donde se encuentran las reliquias de su Santa Catalina, literalmente en un frasco está su dedo y su cabeza, de no creerlo!



Hoy también aprendí mucho del Palio, de los 17 “contrade”  o barrios de Siena, llamados cada uno con el nombre de un animal: Aquila, Bruco, Chiocciola, Civetta, Drago, Giraffa, Istrice, Leocorno, Lupa, Nicchio, Oca, Onda, Pantera, Selva, Tartuca, Torre y Valdimontone, participan 10 en esta gran carrera, que se corre el 2 de julio, y el 16 de agosto (Palio de la Assunta), de cada año, ambas de importancia nacional y transmitidas por televisión.

La carrera se corre al pelo, debiendo los jinetes dar tres vueltas a la plaza (a la que han puesto tierra), en  modalidad todo vale, y gana el caballo que pase primero la meta, con o sin jinete, el premio es sólo el honor y respeto de los barrios y los aplausos de las más de 20.000 personas que  presencian la carrera.

Una vez que termina la carrera comienzan las celebraciones, los habitantes del barrio ganador reciben el Palio, un paño decorado y se van a la iglesia de Santa Maria en Provenzano o hacia el duomo para dar las gracias a la Madonna.

Esta foto fue extraida de http://www.ilpaliodisiena.com/


Día 5: Venezia a Firenze. 14 de Octubre de 2009.

A las 8:45 horas partió puntual el tren desde la Stazione Santa Lucía y llegué a las 11:30 a la Stazione Santa María Novella en Firenze. (Es ningún buscador de trenes sale como Florencia), había comprado desde Chle mi ticket o biglieto en AV Eurostar por 36 euros en http://www.trenitalia.it/).

El hotel está situado en Via della Scala muy cerca de la Estación de trenes (http://www.hotelmontreal.com/) (nuevamente por el consejo de no andar arrastrando maletas, al tratarse de ciudades más bien pequeñas donde no se puede o no se justifica tomar un taxi), se trata de una dependencia anexa en otro hotel llamado Elite, donde la graciosa Nadia me atendió y me entregó las llaves de la habitación y del edificio para que yo circulara con total libertad. La habitación era grande con una cama pequeña y T.V, tenía además un lavatorio y una ducha dentro, así, tal cual, sólo con showerdoor, el baño, como tal estaba fuera de la habitación, aún cuando era privado.

La primera parada fue al lado del hotel, me detuvo un olor maravilloso que salía hasta la calle, se trata de Santa María Novella Oficcina Profumo Farmaceutica, que data de 1612 y se ha encargado históricamente a cargo de los Frailes Dominicos de hacer todo tipo de tizanas y ungüentos para todo, las más ricas, agua de Rosas para curar los males de la peste y la pasta dei Mandorle, o pasta de almendras inigualable. (14 euros el agua de rosas 500 ml y un elixir Agua SM Novella de 25 ml).

La segunda parada ya fue en el centro histórico de la ciudad, que concentra todas las mayores atracciones, partí por el Duomo Santa María dei Fiore, con el Campanille del Ghioto y el Baptisterio de San Juan, el ingreso a la cúpula del domo, vale 8 euros y son 463 escalones, los que permiten la más maravillosa vista de la ciudad.



La vista es maravillosa, se ven las cúpulas de las cientos de iglesias, cubiertas de mármol toscano blanco, rosa y verde, dispuestos de manera que forman líneas y figuras encantadoras, y se destaca también  el color particular de arcilla en los techos y mostaza claro en las paredes de las casas y edificios.




Luego caminé unas cuatro cuadras a la Piazza della Signoria, explanada rodeada por el Palazzo Vecchio, sede del ayuntamiento y loggia della Uffizi, más adornada por la fuente de Neptuno y de la réplica del David, junto a Hércules. (El original se encuentra al interior del Palazzo, 6 euros la entrada)


Siguiendo la ruta histórica y previo jugo de naranja más rico de la historia por 3 euros, caminé hacia el puente Vecchio, situado sobre el río Arno, construido se cree que en 1345 ...  hoy está lleno de finas joyerías. Se dice que fue el único puente que los Alemanes no destruyeron durante la Guerra Mundial, por expreso mandato de Hitler.

A pesar de siempre haber sido sede de comercio, incluso de carnicerías, se considera el lugar romántico por excelencia, en la reja que rodea una de sus estatuas los enamorados van y cierran dos candados con sus iniciales y tiran la llave al río, como símbolo de una unión eterna.


Continuando la marcha me encuentro con el Mercato del Porcelino o Loggia del Porcellino, se trata de un mercado pequeño, donde venden mayormente cosas de cuero y recuerdos, pero está esta estatua ... cuenta la leyenda que si uno inserta unos centavos de euro por su brillante boca tiene asegurado su regreso a Florencia, por esta vez yo pasé.


Mención aparte merece el gelato (Italia ! cafetto, cornetto, gelato y pizza!)... leí muchas guías y siempre la mención ganadora la llevaba Gelatería Vivoli de Firenze... me costó dar con ella, está situada en el sector de Santa Croce, pero valió la pena cada vuelta... había mucha gente dentro y era muy bonita.

Previo pago de 3.2 euro, tuve en mi mano un vasito con mousse de cafe, ciocolatta con nociolatta y nocciola, o avellana, cremoso, pero ligero, maravilloso !, claramente merece ser la "Pluri premiata".


Luego de ese momento sublime, cruce a Santa Croce, la atracción por la que había decidido pagar ese día, costaba 5 euros y se trata de una iglesia Franciscana, que se empezó a construir una vez que murió Francisco de Asís en el año 1252, alberga las tumbas de Niccolo Machiavelli, Michelangelo y el mismísimo Galilieo Galilei, qué confusión si la iglesia católica lo excomulgó!...

Tiene un bonito museo, un panteón y dos Chiosto, o claustros, patios plantados de rosas, soleados, donde se puede estar en paz, y pasa el tiempo volando, dicen que esta iglesia albergó incluso a San Antonio de Padua y sirvió de residencia de retiro a varios papas, deben haber disfrutado mucho su tiempo allí en esos patios, de eso puedo estar segura.

Dicen que fue aquí que Stendhal sintió mareos, vértigo, confusión y palpitaciones en su visita de 1817, lo que se explicó por la exposición a la acumulación de belleza , lo que en definitiva dio origen al llamado Mal de Stendhal, él mismo lo describe: "Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".


En la noche regresé a la piazza della Signoría y a la Loggia della Uffizi, iluminada y tranquila, afortunadamente la belleza en mi sólo produjo felicidad.

domingo, 31 de octubre de 2010

Día 4: Recorriendo los Sestiere di Venezia

Apenas llegué al hotel el primer día, el recepcionista marcó en el mapa que el mismo me regaló una serie de puntos, que según él eran de visita obligatoria, aprovechando el día soleado, elegí comenzar por el punto más alejado del mapa, tomé el vaporetto y me bajé cerca de la Chiesa Santa María dell´Orto (8 euros el ingreso), caminé, luego de eso, rumbo a la Accademia, pero no se porque motivo, ji en que punto, me perdí y aparecí por el otro lado de la isla en un lugar llamado Zattere, y en menos de una hora... nada que vaporetto de vuelta a un lugar conocido pudiera remediar.

Archivo:Sestieri di Venezia.svg
Esquema de los barrios de Venencia (Morado. Cannareggio, azul Castello, amarillo Dorsoduro e Giudeca, petróleo San Marco, verde San Polo, rojo Santa Croce)


Reanudada la marcha en la estación de vaporetto de  Rialto, pude conocer el mercado funcionando, dividido en Erbaria y Pescaria, abastece a Venecia desde hace más del mil años. Es el sitio preciso también para hacer un receso ombre e cichetti, o sea, tomar una copita de vino y alguna  tapa, por no menos de 12 euros.




Aquí, y  hablando de economía hay que referirse a las Góndolas, vale cerca de 80 euros el paseo de una hora (capacidad para 4 personas), hay horas en que es mejor  negociar, como la hora de almuerzo, donde los Gondolieris pueden bajar la tarifa hasta 55 euros. Si no existe presupuesto para ello, o se considera innecesario, la alternativa, aún cuando menos glamorosa es el Traghetto, que por 50 centavos, te cruza en 3 minutos hasta la otra orilla del canal.




Reanudé la marcha y seguí en vaporetto hasta la Chiesa Santa María della Salute. En Octubre aún se sigue desarrollando la Bienal de Venecia, entonces la mayoría de los edificios históricos e iglesias albergan intervenciones artísticas. También en esa fecha se encontraban rindiéndole homenaje a Vivaldi, realizándose conciertos y exposiciones en las iglesias en su honor.

Debo haber estado una hora viendo el mundo pasar desde allí, Venecia tiene el pulso acelerado, van y vienen embarcaciones, desde pescadores a cruceros, lanchas y yates, pero así y todo da paz... y el tiempo pasa volando...

Una vez en la plaza San Marco, me dediqué a admirar los detalles de la catedral como sus mosaicos bizantinos  y los cuatro caballos situados en lo alto (Napoleón los llevó a París y de ahí habrían copiado los del arco del Triunfo), si bien, se puede entrar a mirar a la iglesia, para subir al altar, a la terraza o a ver los caballos hay que pagar 6 u 8 euros.

Siguiendo con la ruta, caminé al  Palazzo Ducale, que data del siglo XI (fue sede de gobierno y cárcel de la República) y su puente de los Suspiros por el cual los presos suspiraban al saber que era la última vez que veían el cielo y el mar.

Además ahí me entretuve mucho rato mirando a una abuelita que le daba de su helado a las palomas, las famosas, que ha sido erradicadas como atracción, estimándolas como plaga.




Entre medio, caminando desde la Plaza San Marco se suceden estos tipos de "paraderos de Gondoleros"




Como aún me quedaba tiempo y vigencia en el vaporetto, decidí ir a Lido, a 42 minutos desde San Marco. La isla, ya es normal, hay canales, pero también calles donde andan autos y bicicletas, siendo su particularidad que es una isla con playas y con mucho glamour pasado.




Una vez en Pizzale Roma, intenté conectarme a internet a 2.5 euro los 15 minutos y comí mi primera vera Pizza Italiana, en versión arrolata (enrollada), por 4 euros.

Nota al margen: estando todo el día fuera del hotel, debí ir al baño, y buscar uno es una tarea no menor, una vez que crucé de vuelta el gran canal vía traghetto encontré un baño público el que costaba la no despreciable suma de 2 euros.

Día 3: Murano y Burano


El día amaneció así de feo, previo previo café, definido como el mejor sabor de Italia, salí de mi barrio Cannareggio en busca de la parada de Vaporetto ( lancha de pasajeros con recorrido y paraderos fijos), compré mi ticket de 48 horas, o biglietto due giorni, por 26 euro y tomé la línea 42 con destino la Isola di Murano, 18 minutos después, habiendo pasado antes por el Cementerio Isla de San Michelle, estaba en Murano, de nuevo con el nudo en la garganta de emoción. ...


Caminé por la orilla de los canales disfruando cada vitrina. de joyas, jarrones y figuras,  con hartas ganas de ver un taller, pero descubrí que estaban reservados para los compradores de las tiendas exclusivas ... en eso me cruce con dos chicos cargando una carretilla con antiguedades, me sonrieron y les pregunté si podía entrar a ver que estaban haciendo en la fábrica desde afuera y me encontré asomada por la ventana con esta imagen conmovedora de tanta belleza...

 ... y me dejaron entrar...

Seguí mi recorrido conversando con las vendedoras, todas se quejaron que los chinos copiaron sus diseños y los venden más baratos por lo que sienten que su negocio se acaba.



Más tarde, previa pasada por Coop supermercado a comprar un te helado de 1.5 euro, tome la linea N con destino a Burano, una isla preciosa con casitas pintadas de colores para que los dueños de casa (marineros) pudieran reconocer la suya desde lejos.

Haciendo la razón, Murano es a Vidrio, como Burano es a ganchillo. Se dice que las mujeres de cada familia idearon un punto a crochet y lo desarrollaron, dándole fama a su clan ... cada pieza es carísima, pero fína y delicada. Las vendedoras, también se quejaron que el bordado a máquina les restó valor a su trabajo, pero están equivocadas, les suma el valor de lo exclusivo, de lo hecho a mano, de haberle dedicado tiempo a la pieza, eso es lo que finalmente las hace únicas y valiosas !.
 

Una curiosidad es que cada casa tiene además de puerta una cortina, un paraguas y una mopa...  la cortina es por el calor, me explicó una de las propietarias, lo otro se explica por si mismo.

 Ya de regreso (40 minutos Burano  aPiazzale Roma), decidí recorrer el Gran Canal en Vaporetto, desde allí se puede ver el finísimo Casino, la colección de Peggy Guggenheim alojada en un esplendido edificio, la estación de Vigili dei fuoco (Bomebros), la maravillosa Chiesa Santa María della Salute y los únicos cuatro puentes que lo cruzan, el Ponte della Constituzione, más moderno, diseñado por Santiago Calatrava, el puente de los Descalzos o Ponte degli Scalzi , el Rialto de 1581 y el Ponte dell´Accademia, que es el único de madera. 


Desembarqué en la estación de la Plaza San Marco, donde decidí subir al Campanille (por 8 euros, en ascensor), desde allí se obtienen vistas maravillosas ... más aún a la hora que subí porque estaba atardeciendo, aún cuando debí escuchar las campanadas que dieron la hora ! .  

San Giorgio Maggiore 
Santa María della Salute

Ya abajo de la torre, emocionada y también sorda, caminé de regreso al hotel, compré algunos recuerdos en el Rialto, aun cuando eran realmente caros, y pasé nuevamente por el supermercado por Yoghurt y aguas.

Día 2: Madrid (MAD) Venecia (VCE)

LLegué al aeropuerto de Barajas, cerca de las 7 de la mañana, ( 5 horas de diferencia). El terminal 4 es modernísimo, tiene un tren como Heathrow, y filas separadas para integrantes y no integrantes de la comunidad Europea, obviamente ésta última es larga y lenta, afortunadamente no tuve ningún problema, ni una sola pregunta además del motivo del viaje, y pasaporte timbrado !!!

A la salida con mi carrito maleta, pregunté cómo llegar al Terminal 2, desde donde salen los vuelos intra Europa, "...  pues coge el bus azul con verde...", me dijo el tipo de la información, obediente, lo tomé y terminé en el estacionamiento de funcionarios del aeropuerto, le pregunté al chofer el cual me dijo de nuevo que me devolviera  y cogiera el bus azul con verde ... "pero si este es el azul con verde" le dije yo, y el me aclaró con total propiedad que este es verde con azul ! (plop!)... 

Luego de tal malentendido, llegué al terminal 2, más pequeño y antiguo y esperé al sol, el avión que 4 horas más tarde me llevaria a Italia (café más Evian 4.15 E). 

Abordé el vuelo Air Europa, y volé por el Mediterraneo y  la "pierna de la bota" que es Italia. por casi 4 horas En el vuelo no dan nada, venden snacks de bebida y sandwich por 7.5 E, o una lata por 2 E, pero desde allí se logra una de las más maravillosas vistas de la Isla, de esas que incluso recogen el corazón... lo único que quise, a partir de ese momento, era estar en tierra disfrutando de esa maravilla. 

Una vez en el aeropuerto Marco Polo, que está ubicado en Mestre, después de retirar la maleta (en esta parte ya no hay control de migración, ni timbraje de pasaporte)  y ya con ataque de ansiedad, y debí decidir si tomar Alilaguna o el Bus Express Marco Polo, la primera por 12 euros (58 minutos a San Marco) y la segunda  por 3 euros (20 minutos  hasta Piazzale Roma), tomé la segunda obvio, el ticket se saca de una maquina de autoservicio y el bus salió a los 10 minutos después. Desde Piazzale Roma, última parada de todo vehículo motorizado, uno descubre que está por su cuenta, la maleta, bolso o mochila, lo deberás cargar por tí mismo, a través de puentes, escaleras y puertos, tal cual.

   
Me habían recomendado, precisamente por esa razón que buscara un hotel cerca de la Estación de Trenes, mi hotel Caprera, (http://www.hotelcaprera.com/)  estaba en Lista Di Spagna, muy cerca de la estación de buses y trenes y, tenía un precio buenisimo, en relación a los otros por habitación single, rodeando los 80 euros, sin desayuno.

No hice más que registrarme y tirar la maleta y salí a caminar de inmediato... no fueron pocas las veces que lloré de la emoción de saberme allí, en uno de los lugares más bellos del mundo y concretando un sueño de años ... me dediqué a seguir la corriente y no fue difícil dar con el Puente Rialto o con la Plaza San Marco y su Campanille, el Palazzo Ducale y el Puente de los suspiros, al atardecer !!! (Hay señas en todas las esquinas del tipo "siga la flecha"), mientras distraía, miraba las vitrinas, con cristal Murano, papelerías, máscaras Venecianas.






Ya de vuelta con el corazón más calmado y alegre de tantas cosas maravillosas que había visto en no más de tres horas ( a las 19:00 horas ya estaba totalmente oscuro), caminé lento al Hotel, intentando hacer el recorrido inverso, me topé con un supermercado en el camino, donde incluso vendían ciruelas Chilenas, y compré yoghurt, te helado, agua y galletas ( por unos 7 euros, la botella de agua mineral vale entre 1 y 3 euros, dependiendo de donde se compre), en el Hotel pude ver las 3 señales de la RAI en Italiano, donde estaban dando Volver al Futuro también en Italiano (freak!)... no hubo jet lag, así que a dormir !!!





... Y a escribir !!! Día 1: Santiago- Madrid. 11 de Octubre de 2009

Me parece increíble que ya haya pasado un año del viaje de mis sueños... ha sido frecuente encontrarme pensando: "el año pasado en esta fecha yo estaba en ..." "... y este año trabajando (damn it!)..." y, también sentirme avergonzada por no haber escrito una palabra de lo que juré que iba a ser una bitácora de viaje (excepto emol.com/viajes) ...

Todas las fotos que aparecen en el blog son mías, tomadas con la Nikon Coolpix  S210. Cuando he subido una foto que no es mía es con fines explicativos, y así lo señalo cada vez.

Entonces,  dadas las explicaciones  aquí comienzo:


Salida desde Santiago (SCL) a Madrid (MAD), vía Iberia. A pesar que el precio del ticket fue determinante para la elección, también lo fue el horario, pues era el único vuelo que llegaba en la mañana a Barajas y no al mediodía, lo que resulta especialmente útil, porque la mayoría de las conexiones a Italia despega antes de esa hora ... en mi caso el Air Europa salía a las 12:50 horas ...

El vuelo propiamente tal estuvo tranquilo, el avión era viejo, el asiento que elegí justo en la primera fila de económica (tenía un gran espacio para estirar las piernas) tenía el audífono malo, así que tuve que cambiarme a la fila central, frente a la "pantalla grande" (la única que había), donde pude disfrutar de la era del hielo III, Los Solistas, con Robert Downey Jr y Rebelde Sin Causa, con nuestro adorado James Dean.

La comida y el servicio fueron muy malos, la cena fue algo que intentó ser pasta, pero con demasiado aceite como para comerlo, el postre igualmente graso podría haber sido cualquier cosa, durante toda la noche se puede pedir jugos y bebidas, más unos sandwich de atún, salvadores del hambre que dejó tan deficiente cena.

lunes, 11 de octubre de 2010

Viajero o Turista ... ??? Un año después...

Qué cuesta volver a escribir, tiempo y ganas ... difícil reunirlas...

En este año, en el que han pasado ya tantas cosas y al menos tres salidas, he recogido algunas nuevas impresiones para resolver la pregunta, nuevamente, sin juicios ...

Al preguntar por la diferencia entre viajero y turista me han contestado: Turista?  viaja para escapar del mundo, viajero ? viaja para vivir el mundo ... turista? ve la ciudad que le muestran, viajero? rebusca y vive la ciudad más allá de lo que le quieren mostrar... entonces me di cuenta que ahí está la clave !!!, la palabra mágica !!! ... se trata de vivir el lugar ...  salir tres cuadras del recorrido turistico, hablar con la gente, intentar hablar el idioma del país, aún cuando de vuelta se recojan sólo sonrisas (qué castigo !!!!), salir de la seguridad que el guía lo va a poder solucionar todoy poner las manos a la obra para encargarse de los imprevistos uno mismo.

De eso se trata ...

Y de eso derivan varias consecuencias,  primero, el idioma ... algunas personas van a un país y se molestan si las personas no hablan su idioma y dicen "esta gente jamás va a surgir si no habla el idioma del visitante, es importante para potenciar el turismo", pero, un viajero, interesado en aprender, lleva de casa anotadas dos o tres frases para saludar y resolver lo cotidiano, y en serio, que hace la diferencia, aunque se pronuncie pésimo, o no entienda nada de la respuesta, el esfuerzo es recompensado y uno muy bien recibido... las sonrisas abundan y es universalmente sabido que la sonrisa abre puertas ...

Segundo punto, hace la diferencia conocer la historia, es importante y desde luego una responsabilidad cuando se viaja  por libre haber estudiado un poco sobre la historia del lugar donde se va, también la religión, costumbres y política, y no esperar que todo lo diga el guía ( tampoco sirve creerle todo dato que te de) ... este sólo hecho permite mantener entretenidas conversaciones con los taxistas por ejemplo o con los front desk, y hacerse una idea de lo que pasa con personas comunes y sus vidas.

Finalmente, la diferencia también se evidencia en las ganas de perderse v/s las ganas de mantenerse ubicado del uno  y el otro, como lo había ya indicado, sólo saliendo tres cuadras del recorrido típico de los guías o del bus de turismo, ya se descubren nuevas cosas, más reales, menos maquilladas... es reconfortante toparse con un rincón mágico fuera de las guías, y sentirse descubridor en tierras extrañas !!!.