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viernes, 16 de agosto de 2013

Día 13: De compras por Playa del Carmen y un Adiós México.


Como buen último día de viaje y después de la trasnochada made in Coco Bongo, decidimos dormir hasta tarde y tomar desayuno con total calma, reservando la jornada para hacer las últimas compras, con la certeza de haber ya recorrido con calma todo nuestro plan para descubrir las maravillas Maya de Yucatán y Quintana Roo.

Salimos a recorrer Playacar, y sus atractivos, que incluyen varias pequeñas galerías comerciales mayormente dedicadas a la venta de souvenirs y ropa de algodón playera, mi favorita fue X Baal, una tienda de ropa fundada en la idea de comercio sustentable, de un diseño bellísimo, moderno, y confeccionada con materiales orgánicos como algodón y lino. (www.xbaal.com)





Luego ya separadas, me fui en taxi en un corto paseo hacia Playa del Carmen, directo a la Quinta Avenida,  donde aproveché de comprar sandalias, en Havaianas, donde había de todos colores y modelos, a súper buenos precios. 

Visité además la tienda de Zíngara que había conocido en Miami, pero originaria de acá: un clásico playero de Lycras eternas y diseños muy elegantes, aunque a precios un tanto elevados.



Ya muerta de calor regresé al Hotel a hacer la maleta y disfrutar  de las instalaciones del hotel y del lindo día que había.




Hasta que llegó el minuto de partir; nos recogieron puntuales para conducirnos la hora que nos separaba del Aeropuerto Internacional de Cancún, desde donde abordamos, luego de vitrinear todos los locales de joyería en plata, el avión que nos traería non stop de regreso a Santiago.

Nos dedicamos durante la espera a repasar nuestro recorrido de dos semanitas en este país amable con el cual quedamos encantadas, desde la historia y el sabor de los Chilangos del D.F, pasando por la Gesta Histórica de la Independencia en las coloniales Querétaro, San Miguel de Allende y Morelia, el sabor Tapatío de Guadalajara, la gracia de Tequila, el encanto de Guanajuato y Tlaquepaque del cual caímos enamoradas y con los días de sol, música, alegría e historia que nos brindó nuestro paso por Playa del Carmen.





Recorrimos Pueblos Mágicos y ciudades eternas como la Gran Tenochtitlan de la mano de nuestros guías, pero también descubrimos solas sitios encantadores como Xochimilco y Coyoacán y lugares secretos con aroma a paraíso, en los estados de Distrito Federal, Querétaro, Jalisco, Michoacán, Yucatán y Quintana Roo, probando además en cada uno de ellos picantes Chiles, dulces Cacaos - bebida de los Dioses- descubrimos la vainilla, y la versatilidad del Tequila, y platos más tradicionales con sabor a la cocina de la abuela.




Nos vamos felices y agradecidas con la amabilidad de la gente y con los colores, sones y el sabores del país que nos recibió con los brazos abiertos y al que pensamos regresar muy pronto (unas antes que otras, cierto Rocío ?) 

Gracias México !


Next Destination:  Sud Este Asiático.


jueves, 15 de agosto de 2013

Día 12: La belleza de Tulum y Playa Paraíso. Coco Bongo Playa del Carmen


Después de un nutrido desayuno Bufete en el restaurante Cozumel del Resort, fuimos a buscar toallas secas al área de la piscina y partimos el recorrido que diseñamos para ese día, luego de admirar las instalaciones vacías y calmas a esa hora, incluyendo una especie de Faisán arriba del parasol de totora.



Tomamos un taxi al terminal de Buses de Playa del Carmen y ahí mismo abordamos un camión (van) de recorrido que nos dejó en la carretera fuera de Tulum Pueblo, la maravilla del distrito de Quintana Roo.

No recuerdo el valor exacto del pasaje de la van, aunque si que era muy barato, y era utilizada mayormente por los trabajadores de los cientos de resort ubicados en Riviera Maya, tardando aproximadamente media hora en recorrer los 45 kilómetros que separan ambos pueblos.

 Llegamos luego de caminar el kilómetro  de distancia de la carretera a la entrada del sitio arqueológico, pagamos la entrada (57 pesos) y directo a internarnos en esta ciudad Maya que alcanzó su máximo apogeo entre los siglos XII y XVI.



La ciudad de original nombre Zama, que en lengua Maya significa amanecer, fue conocida como Tulum, por la muralla de 4 metros de altura que la rodeaba y que le permitió ser infranqueable, y está situada justo frente al Mar Caribe, convirtiéndose en un asentamiento principal en la ruta comercial y en la exploración de las riquezas marinas de la zona.




La placa explicativa que nos recibió indicaba que los Maya participaron activamente en un circuito comercial que abarcaba desde el centro de México hasta Honduras, navegando costas, caletas y ensenadas, así como ríos, lagunas y estuarios, siendo Tulum un importante puerto costero que vinculó el comercio marítimo y terrestre.



Nosotras iniciamos nuestro recorrido en forma más bien intuitiva, buscando la vista al mar del color más lindo que había visto, y así descubrimos el Templo de los Vientos, que por su forma redondeada permitía el paso del Dios Ehecatl Quetzalcoatl libremente.

Caminamos unos pasos más y encontramos El Castillo, que se eleva por sobre los 12 metros justo frente al Mar, y que fue edificado en sucesivas etapas para dedicarlo a los Ceremoniales y sacrificios,  sirviendo también como faro a los navegantes, cuando se iluminaban las tres entradas que dan al mar.




Continuamos nuestro paseo recolectando postales, cruzándonos de tanto en tanto con las iguanas, que eran realmente las princesas del lugar; para mi que no me gustan para nada fue una real prueba, pero estar en ese sitio tan potente bien merecía pasar por ese mal rato.




Como hacía tanto calor y había una pequeña playa conectada por una escalera de madera decidimos hacer un alto y bañarnos en este mar turquesa y tibio. (Consejo: ir con traje de baño puesto y arreglárselas para secarse bien o cambiarse de ropa a la antigua, porque no hay camarines, sino en la entrada, solo un par de rocas).




Después de tan preciado relajo - ya separada de mi amiga que se quedó un rato más al sol- regresé  al mirador frente al Templo de los Vientos y a la pequeña caleta situada bajo él - hoy cerrada al turismo para proteger a las Tortugas que desovan ahí en temporada- disfrutando de la maravillosa postal y dándome el tiempo para notar el cambio del color del agua, conforme aparecían y desaparecían las nubes.


Caminé por la calzada principal donde encontré la Casa de las Columnas, también llamada el Gran Palacio.



Continué mi recorrido a la Casa del Halach Uinic o Gran Señor , el máximo gobernante de cada ciudad estado Maya.




Unos pasos más alejado estaba el Templo de las Pinturas, aquel que conserva más elementos decorativos en la ciudad. Su interior estaba pintado y además decorado con alto relieves en estuco, mayormente serpientes, representaciones del Dios Descendente y figuras Humanas.

Su placa explica que tiene dos niveles, constando el inferior dos Templos, uno al interior del otro, y el superior sólo de uno decorado con manos pintadas de rojo.



Cuenta también la historia que este  Templo además era usado para seguir el movimiento del sol, una de las mayores obsesiones Maya.



Terminado el recorrido y reunida nuevamente con mi amiga con quien recorrimos una vez más el exterior del Castillo y nuestro favorito Templo de los Vientos con su fabuloso entorno, nos dirigimos hacia la librería para comprar una pequeña guía para no olvidar detalle y hacia los servicios para enjuagarnos la arena de los pies y decidir qué hacer a continuación.

Como andábamos por nuestra cuenta caminamos un par de pasos hacia los taxis para que nos llevaran a alguna de las playas cercanas y almorzar alguna especialidad marina en una caleta o algo parecido, el taxista a cargo, nos hizo una sugerencia mejor, la que afortunadamente aceptamos, conduciéndonos literalmente al Paraíso.

Playa Paraíso está situada cerca de un kilómetro desde la entrada del sitio arqueológico, el taxi te deja en un estacionamiento pequeño y a unos pasos entre medio de las palmeras se descubre ante el visitante la playa más linda que haya visto en mi vida y, que cumplía con toda la expectativa del ensueño: arena blanca, mar turquesa, poca gente y palmeras cargadas de cocos.






La playa pertenece a El Paraíso Club Tulum (www.elparaisotulum.com), quienes cuentan con una Palapa para vender bebidas y alimentos, y con servicio de arriendo de reposeras y sombrillas, además de un pequeño hotel, no cobran entrada y uno puede usar las instalaciones tranquilamente.

Como hacía tanto calor nosotras acomodamos nuestras cosas en la palmera más cercana y nos metimos de inmediato al agua cuya temperatura estaba deliciosa y nos olvidamos de todo lo demás, sólo nos interesó grabar ese lugar y ese momento en la mente para encontrarlo cada vez que tuviéramos un mal día durante el año. 





La tarde transcurrió entre el agua, unos minutos de arena, porque el sol estaba fuertísimo, unas bebidas  y el disfrute del maravilloso entorno y sus colores, hasta que aparecieron unas nubes medio amenazantes y decidimos regresar a buscar a nuestro taxista, que medio teníamos convencido de llevarnos de vuelta a Playacar.



Antes de despedirnos nos dedicamos a recolectar más y más postales, para llevarnos la buena onda del "secreto mejor guardado de la Riviera Maya", según la revista In-Lan, en la que aclara "No es un tourist trap. Playa Paraíso –intervenida discretamente por la mano del hombre– aún conserva el murmullo de sus ancestros mayas (está a un kilómetro de las ruinas de Tulum), los insectos multicolores y el susurro de la selva caribeña a escasos metros..."


Finalmente nuestro taxista Rubén, acepto nuestro trato y negociamos por 40 dólares, que nos llevara de regreso a Playacar, donde llegamos sanas y salvas después de dormir todo el camino.

Cuando llegamos al hotel llovía torrencialmente así que para ir despidiendo el viaje decidimos internarnos en el Spa Sensations que comparte Iberostar Quetzal y su vecino Tucán y tomar alguno de los tratamientos conjuntos que por 100 Us. ofrecían para tomar juntos o separados.


El servicio del Spa es buenísimo, se preocuparon de ir a buscarnos con paraguas para que no nos mojáramos, de coordinar que nuestras horas coincidieran, consintiéndonos en todo momento.

Primero estuvimos en el área del jacuzzi con agua caliente y fría y luego a tomar cada una su masaje.



Yo elegí el masaje terapéutico profundo con aceite de vainilla- originaria de la zona- y canela que en una hora me dejó más relajada aún de lo que ya estaba, así que nos fuimos felices de la vida de vuelta a la habitación a prepararnos para la noche.



Partimos nuestra velada de despedida en el restaurante Japonés del Hotel El Bonsai - en el cual habíamos reservado el día anterior-, donde nos  ubicaron con nuestra vestimenta semi formal en la orilla de la plancha donde el Chef hacía mil gracias, lanzando al aire todos los ingredientes, haciendo fuego y sirviendo el arroz con forma de Panda, una monada.

La comida que estaba exquisita, consistió básicamente en vegetales a la plancha, arroz, más carne o pollo (para los que comen), acompañado de vino o bebidas. 





Durante nuestros días de playa María Isabel una promotora mexicana muy simpática nos había tratado de convencer de visitar Coco Bongo Playa del Carmen, ofreciéndonos una entrada con fast track para evitar la fila, mesa reservada y bar abierto, además de transporte y acompañamiento, todo ello por 100 US, lo que aceptamos para poner broche de oro a nuestra notable vacación.

A las 22:30 nos pasaron a buscar en un bus con aire acondicionado con personas de todas las nacionalidades y nos dejaron muy cerca de la entrada, donde después de una espera de unos 20 minutos  ingresamos brindándonos ellos un cocktail de bienvenida.

Como todo el mundo salía tan arreglado desde el hotel, decidimos ir sólo con una cartera chica y la cámara réflex obvio se debió quedó en el hotel, es por eso que no tengo fotos propias.

http://www.panoramio.com/photo/33964017

"Where the Vegas showtime meets the party" reza uno de los slogans del lugar y en realidad no se quedan cortos: yo no conozco Las Vegas, pero me imagino que la onda de este lugar es irrepetible, a medida que se van sucediendo cuadro por cuadro representaciones desde el Fantasma de la ópera en versión danza aérea, pasando por Piratas del Caribe, Men in Black y La Máscara, va aumentando la emoción y la locura ensalzada por el bar abierto, el cotillón y los globos que no dejan de caer dando más encanto a cada cuadro.

http://www.cosmopolitan.co.uk/community/forums/thread/1536868


Luego el turno de The Beatles, Elvis, Madonna, Guns´n Roses, y Lady Gaga, cerrando con una batucada multitudinaria bellísima y colorida, seguida del archi conocido Follow The Leader... una verdadera fiesta hay que reconocerlo !



Lo bueno del lugar y por lo que vale la pena ir es que se encontraran con un espectáculo sin precedentes, conforme ya he intentado relatar, música, buena onda y alegría. Lo malo: dificultad enorme para ir al baño por la cantidad de gente, el espacio ínfimo para fumadores (un balcón con capacidad para máximo 12 personas) y la tarea imposible de encontrar al garzón encargado de la mesa después de las 2 de la mañana.

El show terminó sobre las 3 de la mañana, hora a la que se empezó a retirar toda le gente, nosotras esperamos unos minutos para evitar la fila de los taxis, y con mucha suerte encontramos uno desocupado que nos condujo de regreso a Playacar, felices de haber pasado un día tan bonito, alegre y paradisíaco como este.


Hotel: Iberostar Quetzal.
Paseo: Tulum y Playa Paraiso por libre.
            Coco Bongo Playa del Carmen, con Isabel.



  

domingo, 4 de agosto de 2013

Día 11: La maravilla de Chichén Itzá

Nos despertamos tempranísimo para disfrutar del desayuno buffet que brindaba el Restaurant Cozumel de Iberostar Quetzal, con toda la variedad y abundancia como habíamos visto la cena del día anterior, realmente había comida para todos los gustos y costumbres.



Felipe, el guía y chofer de la agencia Cenote Azul (www.facebook.com/notes/cenote-azul-excursiones-riviera-maya/itinerarios-español-2013/10151149927775566), a la que llegamos recomendadas por consejo de www.losviajeros.com, pasó puntual a recogernos y nos condujo los 214 kilómetros que separan Playacar de nuestro destino soñado Chichen Itza. (55 dólares, con almuerzo y entradas incluidas)
Pasamos obviamente por la parada típica turista intermedia destinada al consumo de artesanías y otros, donde lo único interesante fue descubrir que el chicle (Tzictli en Nahualt) es un descubrimiento Maya, quienes  ya lo usaban extrayéndolo de un árbol de la zona.

Llegamos a la zona arqueólogica de Chichén Itzá, declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1988, y una de las siete maravillas del mundo moderno y, ya podíamos sentir la potencia del lugar, en primer lugar por la intensidad del calor, a pesar de ser aún temprano, y también por la energía del sitio más importante de la península de Yucatán.


Esta ciudad, cuyo nombre significa "en la boca del pozo de los itzáes", fue entre el 600  y 1250 d.C el centro del poder político, económico y militar de Yucatán y de todo el sudeste de Mesoamérica, incluyendo Tabasco y Campeche, calculándose que  llegó a albergar 25.000 habitantes, llegando a generar el circuito comercial más importante de la zona y promover varios cambios en la esfera de la producción y de la arquitectura habitacional y religiosa derivados de su cosmovisión, conforme reza la primera placa educativa situada en la entrada del sitio.

http://es.visitarmexico.net/visita/mapa-chichen-itza/


Iniciamos el recorrido acompañadas por un guía nuevo que nos esperaba en la puerta, donde se ubica  el Osario o Tumba del Gran Sacerdote, del cual quedan sólo algunas columnas erigidas sobre una pirámide que se eleva por sobre los 10 metros de altura.




Sus escaleras se encuentran adornadas con serpientes que se entrelazan, protegiendo al sitio reservado para el entierro de personajes importantes con sus fauces abiertas.



Conforme reza la placa explicativa se encontraban en el templo 16 mascarones, que podían representar a los dioses Supremos y patronos de los linajes Chac, de la lluvia, Kukulkan o Itzamana.




Continuamos la vista dando unos pasos hasta la Casa Coloreada, llamada también de los pequeños agujeros, que solía albergar un Templo dedicado al Dios de la Lluvia.



Y nos presentamos en la explanada frente al edificio redondo llamado el Observatorio, que es realmente conmovedor. Este edificio también llamado también el Caracol, debido a la existencia de una escalera en espiral que llevaba hasta la cúpula que fue lugar de observación para los antiguos astrónomos Mayas.





Nos quedamos largo rato escuchando las explicaciones de nuestro guía, quien nos contaba entusiasmado sobre esta verdadera obsesión de los mayas por el movimiento de los cuerpos celestes, la que los llevaba incluso a determinar la locación de las ciudades y edificios, quedando maravilladas cuando nos daba datos acerca del conocimiento al que llegaron respecto de Venus, su adoración por la Vía Láctea a la que llamaron el "Árbol del Mundo", además de los conocimientos matemáticos que alcanzaron.

Además nos contó sobre la relevancia del Calendario Maya, el conocimiento sobre la rotación de la tierra, la determinación del ciclo solar de 365 días, y del movimiento lunar, cada 30 días, derribando mitos sobre él  - tal como nos pasó con la piedra del sol de los Aztecas-  en cuanto por ejemplo que no estaba grabado en una piedra,  contándonos luego su propia versión del mito del 21/12/2012 (en ese entonces sólo faltaban un par de meses para el supuesto desenlace final del mundo), descartando desde luego la teoría apocalíptica.

Continuamos nuestra caminata hacia la Casa de las Monjas, bautizada así por los españoles por su similitud a los conventos, el que habría sido reservado para residencia de la Realeza.



Está compuesto de varios edificios, un anexo y una piedra de sacrificio, caracterizados por frisos profusamente decorados con mascarones del Dios Chac y figuras de flores y celosías.


Y hablando de edificios recargados nos encontramos con la denominada Iglesia, dedicada a Chac, dios de la Lluvia, y a los sostenedores del cielo o Bacabs: el armadillo, caracol, tortuga y cangrejo.



En sus cuatro esquinas sobre salen unos ganchos llamados las narices de Chac, que conforme la creencia ponían a los habitantes del edificio bajo la protección de la deidad.



Seguimos caminando bajo el sol - ya abrasador a esa hora, feliz de haber llevado sombrero- con nuestro guía casi solo reservado para nosotras, visitando lo que queda del Templo de los Retablos y el baño de vapor, utilizado para la limpieza del cuerpo y la purificación del alma.



Nos devolvimos al punto de partida sorteando una cantidad de puestos de artesanía y recuerdos, mayormente hamacas y figuras de animales en piedra Obsidiana, además de un jaguar el cual al soplarlo emitía un gruñido igual al del "original" y nos encontramos de frente con la estrella del lugar, llamada también El Castillo.


La pirámide de base cuadrada fue construida en el siglo XII, en forma escalonada para fines astronómicos, tiene 365 escalones - los días del año- y 52 secciones - las semanas de un año- y marca en cada equinoccio  el descenso del mismísimo Kukulkán,  a través de la sombra que deja el sol, el que formando 7 triángulos que en  37 metros de largo se une a la cabeza de la gran serpiente emplumada tallada en piedra en la parte inferior de la escalera.



Como sabíamos que íbamos a regresar al Palacio, lo admiramos por un rato corto y seguimos el recorrido diseñado por el guía, hacia el sector donde se llevaba a efecto El Juego de Pelota, del que habíamos aprendido harto en la forma Azteca en el Museo Arqueológico Nacional en D.F.


El juego más que un carácter deportivo, tenía una connotación religiosa, representando la lucha entre el mundo territorial y el inframundo. 

En la práctica se situaban dos equipos en la cancha, quienes tenían que lograr atravesar el balón de caucho en unos pequeños aros, pegándole sólo con el codo, la cadera o la rodilla.  



A las dos orillas de la cancha se situaban gradas y otros pequeños templos donde se llevaban a cabo los ritos durante los juegos y, al final de ella el Templo del Jaguar, donde se encuentran grabados sacerdotes y guerreros, además de serpientes y Dioses.

Por las orillas de la cancha en los bloques de piedra estaban grabadas varias escenas del juego y de la vida diaria, entregando esos dibujos datos de la preparación  de las ceremonias y qué pasaba después con los jugadores del equipo vencido, cuyo primer jugador era decapitado, después de lo cual emanaba de su cabeza chorros de sangre bajo forma de serpientes.



Salimos de la cancha, que además goza de una acústica envidiable, para arrancar del sol y continuamos nuestro recorrido a la Plataforma del Águila y el Tigre, donde nos recibe una escalera con dos serpientes emplumadas y en cuyo rededor se encuentran tallados estos animales con corazones humanos en las garras - conseguidos por los Caballeros del mismo nombre- que más tarde iban a ser ofrendados a los Dioses.




Visitamos  además el Tzompantli, en cuya plataforma se depositaban las cabezas de los sacrificados ensartadas en pilares, rodeado de más de 500 calaveras talladas, que le dan origen a su "apodo" de muro de los cráneos.


Ya terminado el paseo guiado y en nuestro tiempo libre rodeamos nuevamente la Pirámide, por el lado donde está siendo restaurada,  observando como se iba armando una cadena de trabajo, mediante el cual una fila más de 40 hombres situados en la escaleras bajaban y subían en unos baldes piedras y materiales para su reconstrucción.




Por detrás de la Pirámide se sitúa el Templo de los Guerreros, que forma parte del Templo de las Mil Columnas, cerrado al visitante, en cuyo interior se efectuaban sacrificios humanos, y que estaba dedicado al culto a la guerra y a las ordenes militares Caballeros Tigres y Águilas.


Ya terminado nuestro recorrido personal por uno de los sitios arqueológicos más relevantes de América, nos reunimos con nuestro grupo y partimos a almorzar a un restaurante buffet incluido en el precio del tour, el que además estuvo amenizado por danzas típicas (una de ellas muy parecida a la Samba Caporal Boliviana), que fue lo que en definitiva salvó la experiencia, porque no había mucho surtido de comida y la que había no estaba tampoco tan rica.


Finalizado nuestro almuerzo Felipe, nuestro guía nos condujo hasta el Cenote de Ik Kil, llamado el Cenote Azul Sagrado,  distante a 5 kilómetros de Chichén, y uno de los mejores sitios para practicar clavados en la zona.





El cenote de 43 metros de profundidad es de un color azul precioso, a esa hora ya estaba lleno de visitantes. Nosotras bajamos hasta la orilla, pero no nos animamos a entrar.



Subimos la escalera y nos situamos en un mirador donde pudimos observar el movimiento de visitantes y la larga fila para tirarse el piquero de rigor ...





Subimos de regreso a la superficie y nos dedicamos a disfrutar de la vegetación exhuberante que rodea   la abertura de este gran pozo de agua,  que incluía varias lianas y árboles con raíces enrolladas y nos sentamos a tomar un helado tranquilas en un kiosko hasta que transcurrió la hora dedicada al paseo. 



La siguiente y final visita de nuestro tour fue la ciudad de Valladolid,  situada a 50 kilómetros de Chichén. Estuvimos una hora recorriendo el centro histórico de esta ciudad colonial, particularmente su plaza - rodeada por un coqueto cerco - y la bellísima Iglesia de San Gervasio que la preside desde 1543.




Visitamos además El Mercado de las Artesanías, y nos sentamos a tomar otro helado disfrutando del relajo del pueblo en una de las bancas de la plaza. 



Finalizada esta visita y luego de dos horas y media de cansador viaje de vuelta a Playacar, llegamos al Hotel directo a refrescarnos y a comer en el Restaurante Cozumel,  aprovechando después de curiosear  en una feria de artesanías que se había instalado en el lobby.

Fuimos, animadas por la música al salón donde transcurría la Noche de Estrellas, dedicada al cine y a los musicales, representando el team de animación del hotel cuadros de películas antiguas y modernas como Austin Powers, Chicago y Moulin Rouge,  así que nos quedamos ahí acompañadas por unos Margarita, aguados pero frescos, disfrutando del show y nos fuimos a descansar.




Hotel: Iberostar Quetzal.
Guía: Cenote Azul.  
           Quinta Avenida local 15 (entre Juarez y Primera Sur).
           Teléfono: 8793423 y 8793424.