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jueves, 4 de noviembre de 2010

Día 9: Paseando Roma

Estaba lloviendo cuando desperté, tomé desayuno frugal en el hotel (incluido en el precio) y salí, no llevaba ni una cuadra cuando el binomio Croc´s/adoquín hizo lo suyo y caí al suelo... rodilla morada, pero dueña del lugar ... avergonzada y cambiada de ropa reanudé la marcha.

Caminé desde las 10 de la mañana por la Piazza Di Spagna regalada por Fernando de Aragón, en su pie se encuentra Fontana della Barcaccia diseñada por el mismísimo Bernini y su escalinata conduce a la iglesia de Trinità dei Monti, bajé hacía la vía Condotti, vitrineando por sus lujosas tiendas, dirigiéndome luego a la  piazza Navona, adornada por la famosa Fontana dei Quatre Fiumi o fuente de los cuatro ríos (protagonista de la escena en ángeles y Demonios, cuando el Cuarto Preferiti es arrojado a ella), seguí por Campo dei Fiori y Vía Julia, todas postales que había visto una y mil veces en cine y revistas, pero que en directo parecían aún más vivas, más impresionantes, estaba todo húmedo y no había tanta gente, quizás eso hizo cada imagen más encantadora.

Piazza Di Spagna

Vía dei Condotti

Piazza Navona

Campo dei Fiori

Seguí mi rumbo hacía el barrio Trastevere (al otro lado del Tiber), adoquinado y de atisbos medievales, ahora lleno de pub y restaurantes que olían como el paraíso, me di una y mil vueltas para dar con la joya del barrio Santa María in Trastevere, y me encontré de choque y de casualidad con la iglesia donde descansan los restos de Santa Cecilia Mártir, erigida en su  honor en el siglo IX d.C (derribando mitos me contaron que es la patrona de los músicos sólo por una mala traducción de su leyenda) ... pasé un rato ahí, de mucha paz, desafortunadamente llegue a la hora del cierre y no puede visitar a tumba, sólo el interior de la iglesia, muy sencilla y el patio plantado de rosas.


 Continué la marcha hacia el mercato de Porta Portese, que dicen tiene más de 4.000 puestos, en el que hay literalmente de todo, es asimilable a una feria persa chilena, pero con productos importados por ejemplo de India y Nepal, compré un sombrero para la lluvia  y un collar morado con lana negra por 4 euros cada uno.

Caminé por la orilla del Tiber hacia la Isola Tiberina, en esa parte el río  es verde y la isla no tenía mucho que ver (nada como Île de la Cité) ... menos mal a esa hora paró de llover, así que reanudé la marcha hasta el Colloseo. 


Ingresé al área a través del área del Circo Máximo. Pero antes de llegar, en una plaza cercana llena, pero llenísima de inmigrantes, llegué a la iglesia  Santa María in Cosmedin, donde se encuentra la famosa Bocca della Veritá. No se por qué cuando chica me llamó tanto la atención esta historia de la máscara de boca grande que le come la mano a los mentirosos, y busqué hasta encontarla, había mucha gente haciendo fila, así que por esta vez omití pasar la prueba estilo "vacaciones en Roma".




El día anterior los españoles de la necrópolis me habían dado un dato, que comprara la entrada para el Coliseo por el Pallatino, y era verdad, la fila sólo duró 15 minutos, en cambio en el monumento mismo pasaba la hora de espera. El valor del ticket es el mismo 12 euros, sirve para el Coliseo, el Foro y Palatino y dura para dos días.


Caminé hacia el Coliseo y lo primero que vi es el arco de Constantino, el arco más grande de todos los arcos triunfales romanos ( 25 metros), a su alrededor está lleno de vendedores y personas disfrazados de Romanos para sacar la foto turista.

Una vez en el lugar preciso la entrada al Colloseo, llegó la emoción, y quedé sin palabras, tomé el tour guiado en español que ofrecen dentro del lugar por 6 euros, el guía  era un historiador del arte estupendo se encargó de derribar uno a uno los mitos de los gladiadores, por ejemplo que el dedo en señal de gracia es mentira, al igual que el pueblo romano era sangriento y le gustaba ver morir a los gladiadores, señalando en cambio que eran gente piadosa que disfrutaba en conceder la gracia a los morituri (Ave Cesar, Morituri te salutan! ).



Estar ahí es indescriptible, la perfección de la construcción que data entre el año 72 y el 80 d.C y el hecho que aún queden, incluso después de ser cantera, espacios conservados con el mármol que alguna vez lo cubrió es impresionante. Está lleno de gatos y por supuesto de gente. Debo decir que estuve inquieta todo el tiempo, percibí una onda media densa, quizás era la esfera del sufrimiento y quise salir de ahí lo antes posible.



 
Crucé la calle hacia el Pallatino, es una de las colinas de Roma, precisamente donde estaba la cueva donde encontraron a Rómulo y Remo, criados por Luperca, justo por encima del Foro ... o sea estuve donde todo partió, en el lugar mismo donde nace Roma.  

Se trata en los hechos de una extensión de césped y grandes pinos que durante la República fue el lugar de residencia de la clase dirigente romana y durante el imperio pasó a ser la residencia oficial de los emperadores, desde que Augusto lo decidió así. Se encuentran allí los Domus (casas) Flavia y Augustana y
la casa de Livia, ejemplos de la "casa romana".

Desde allí se puede bajar directamente al Foro Romano,  se recorre a través de la Vía Sacra, partiendo por el Arco de Tito. Es impresionante como están ahí los restos de la ciudad, el centro de la vida política, económica, judicial y comercial de la antigua Roma y, lo mejor que tan sólo mirando las ruinas se puede reconstruir mentalmente como era el templo de Saturno, o el de Dioscorus y percibir con facilidad como se fueron construyendo edificaciones encima de otras.

 
Vista de la Vía Sacra, Arco de Tito y Coliseo.



Templo de Dioscorus
Decidí salir hacia la Piazza dei Campidoglio (Capitolina), que se halla situada en la colina del mismo nombre, desde su centro baja la Cordonata, su famosa y enorme escalera, adornada con estatuas de Castor y Polux, los primeros gemelos según la mitología Griega y Romana.


Estando allí en el Campidoglio, se veía una gran conmoción, mucha prensa y muchos curas y monjas de distintas congregaciones, lo que ocurría es que esa misma tarde, el Alcalde y el Cardenal recibían de regreso los restos mortales de Santa Francesca Romana, co patrona de Roma, que habían estado en procesión por Roma todo el año. La Santa murió en el año 1440, y posteriormente se descubrió que su cuerpo había permanecido incorrupto, y exhalaba un perfume que resultaba conocido a todos quienes habían tratado con ella, ahora se exhibe en una urna de cristal en la Iglesia Santa María Nuova, situada al lado del Foro.




Me devolví caminando por el Teatro de Marcelo, en pie desde los tiempos de Julio César, de vuelta hacia la Plaza Navona y decidí comer ahí, en Navona Notte Pizza e Cozze,  habían italianos así que pensé que debía ser bueno, comí bruschettas al Pomodoro, vino blanco y Lasagna Romana  (salsa de carne, tomate, laurel y queso parmesano), hecha al forno a legna, estaba todo riquísimo, salvo el vino, venía en una jarrita como de 300 ml. lindo, pero de gusto astringente, todo eso por 13 euros y con broche de oro. la persona que me ubicó y eligió la mejor mesa para mi, salió a despedirse a la esquina "Ciao Tesoro"... revelando lo galanes que son los Italianos.

Como la noche estaba exquisita , seguí caminando la hora que me separaba del hotel, completando un total de 8 horas de apacible y paseada caminata...  no tomé ni un medio de transporte, o sea, literalmente estuve paseando por Roma... o no?  

Día 8: Estado Vaticano. 17 de Octubre de 2010





Tal como un antiguo peregrino que viajaba miles y miles de kilómetros para honrar la memoria del apóstol San Pedro, llegué al Vaticano a las 09.15 horas, en el metro linea A, estación Ottavia. (boleto en máquina de autoservicio a prueba de).


Ingresar a la Tumba de San Pedro y a la Necrópolis no es tan fácil, meses antes de la visita se debe reservar por Internet directamente con las autoridades del Vaticano al correo electrónico uff.scavi@fabricsp.va, indicando número de visitantes, nombre,  idioma, el periodo de tiempo en el que te gustaría hacer la visita y la información de contacto, se recibe un mensaje automático de respuesta confirmando que tu correo fue recibido y a los días después te envían un correo con el día y hora asignado si es que hay disponibilidad, ahí haces el traspaso de los 12 euros que vale la exclusiva (incluye las tumbas de los Papas).

Lo primero es ir a registrarse a la Uffizi Scavi, la Guardia Suiza verifica tus documentos y te dice exactamente a la hora que tienes que regresar.




Para hacer  hora me fui a la oficina de correos, que está en una de las orillas de la Plaza San Pedro, a mandarle una postal a los niños, el Vaticano como estado tiene oficina de correos propia, donde incluso timbran el pasaporte a quien lo requiere. Cada personaje que me atendió, que deben haber sido tres (postal, estampilla y sello), me preguntó por el Matador y la Lazio... y eso que han pasado  10 años! ... la  postal más el sello de envío salió algo más de 3 euros.

A la hora de la visita puntualísima ya estaba instalada en la oficina con otras cinco personas, todos de habla hispana, primero visitamos la necrópolis, donde existen tumbas paganas del siglo II D.C, hace mucho calor abajo y es húmedo, tiene una iluminación muy tenue para no alterar las pinturas originales de las tumbas. Luego, comenzamos la caminata hasta la tumba de San Pedro, contaba el guía que aquel habría fallecido en el año 64 d.C, y su tumba fue descubierta por el Presbítero Gaio, en el año 120, erigiendo una especie de trofeo, hallado después por Constantino, quien mandó a aplanar la colina del Vaticano, una de las siete de Roma, para construir una iglesia en su honor, dejando la supuesta tumba en un cubo de mármol, que re descubrió el papa Pío. Es muy impresionante estar, aun cuando lluevan las dudas, donde todo se originó realmente 2000 años después.

De la tumba propiamente tal no se ve nada, está cubierta por vidrio y se ve sólo una pequeña lucecita que indica la presencia del apóstol, hay una capilla afuera en forma de cruz que coincide justo con el altar de la Basílica de San Pedro unos metros más arriba.

Una vez fuera de la Necrópolis se puede ingresar (esta vez gratis)  a las tumbas Papales, la más reciente de Juan Pablo II es lejos la más visitada y la que más emoción genera al público, el ambiente es de mucho recogimiento, no sólo de los miembros del clero, sino también de los turistas que vienen de todas las partes del mundo a repetir la experiencia pilgrim, pero estaba tan atestado que lo único que quería era salir.

Justo a la salida de la Uffizi, está también la salida de la Basílica de San Pedro, la que tiene una fila kilométrica para entrar, y en eso no exagero, le pedí permiso al guardia para sacar una foto del obelisco y la plaza, desde esa perspectiva, y aproveché el descuido y entré... ahorrándome con ello como una hora de fila.

El interior de la Basílica es enorme, fastuoso y un poco recargado, sé que es la sede principal del catolicismo, pero me pareció un poco ostentoso de riqueza y también de poder (sensación que me acompañó durante toda la visita). Lo más notable, obviamente es poder apreciar aunque sea tras un vidrio La Piedad, en realidad es conmovedora la imagen y también la ejecución, aún cuando para sacar la foto haya que aprovechar "el" segundo que te toca para verla, porque también hay mucha gente allí. 



Saliendo de ahí quise repetir la experiencia Florentina y compré el ticket para subir a la cúpula de la Basílica por 7 euros, otra vez, más de cuatrocientos escalones para obtener lindas vistas de la iglesia por dentro y, también de los brazos de la piazza San Pietro y de Roma en general, pues se podía distinguir desde allí con claridad el Panteón, el monumento a Vittorio Emanuele y hasta el Coliseo.



Salí de la Piazza San Pedro y caminé las dos o tres cuadras que la separan de los museos vaticanos y los jardines,  temí que habría una gran fila, pero era hora de almuerzo, así que no fue así ... pagué la entrada, un total de 14 euros, que dan derecho a visitar todos los museos que alberga, entre otros el Gregoriano Etrusco, Gregoriano Pagano, Egipcio, la pinacoteca Vaticana con obras desde Rafaello Sanzio, Caravaggio, Leonardo Da Vinci hasta Siqueiros y Dalí y, por supuesto la magnífica Capilla Sixtina.



 Estaba lleno de gente, atestado de lado a lado, hablaban todos diferentes idiomas, siguiendo todos un itinerario bien delimitado que poco dejaba a la libertad, el tesoro era llegar a la Capilla Sixtina, donde casi finalizaba el recorrido, luego de caminar una media hora, y nuevamente no exagero, por fin das con ella, enorme, oscura, para no dañar los colores de la pintura, imponente, totalmente despejada para que pueda albergar más gente, sólo en sus orillas hay unas especies de bancas para sentarse a admirar el milagro que significa haber logrado esa obra, no hay otra palabra para describirlo... la obra es perfecta y más aún situada en un cielo altísimo y curvo.... un reconocimiento eterno para Michelangelo Buonarotti y para los 6 siglos a través de los cuales ha brillado su obra

 
Vista al techo de la capilla. Imagen extraída del sitio http://www.4.bp.blogspot.com/.

A esa altura, habiendo mirado hacia arriba tanto rato intentando buscar los detalles de las imágenes del antiguo testamento plasmadas en las paredes y el techo de la capilla, estaba un poco mareada y con ganas de salir, demasiada ostentación, mucha fastuosidad para ser iglesia me pareció y me fui, obviamente pasando a través de la enésima tienda de souvenir y de la maravillosa escalera que anuncia la salida, diseñada por Giuseppe Momo en 1932. 

Saliendo ya de los museos, y con un poco de hambre me aventuré a buscar un lugar para probar la  vera pizza italiana, los restoranes alrededor eran muy turísticos, pero tuve la suerte de dar con uno que por 10 euros servía una pizza Margherita riquisima con mozzarella di buffala, y una copa de vino gratis, por cuenta de la casa para la chilena y el israelí, únicos comensales a esa hora. Antes me había tomado una coca light en lata por la no despreciable suma de 3 euros, precio turista.

Seguí caminando hacia el Castell Sant´Angelo, también lleno de gente, cuya construcción fue iniciada emperador Adriano en el año 135 para ser su mausoleo personal y familiar. Se dice que , en el año 590, durante una gran epidemia de peste que golpeó a Roma, el Papa Gregorio I, vio al Arcángel San Miguel, sobre la cima del castillo que envainaba su espada, lo que interpretó como el fin de la epidemia.

 Luego marché por sobre la orilla del Tiber, pasando por la Corte di Cassazione,  hasta dar con la Piazza del Popolo, puerta de entrada a la vía Flaminia (uno de todos los caminos que conducen a Roma), en cuyo centro se encuentra un obelisco de 24 metros traído directamente desde Heliopolis, y que antes adornó el Circo Máximo.  En la plaza había mucha gente y muy diversa, hasta apareció Michael Jackson y también la estatua de la Libertad.





Habiendo descansado y admirado por un rato largo el ritmo de la plaza y del Popolo, caminé por la vía del Corso, mirado vitrinas y visitando tiendas (disquerías, donde compre discos de Nicola Conte y Jovanotti por 14 euros cada uno), también aproveché de ir a un internet point lavandería, que por 3.5 euro otorgaba una hora de navegación, con clave, muy moderno, aún cundo fue muy difícil encontrarlo.

Luego de ello sólo quedaba volver al hotel caminando descansar, leer, escribir y dormir.  

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Día 7: del Medioevo a la Citá Eterna. Asis. 16 de octubre de 2009

Me había quedado pendiente una visita a un lugar maravilloso de Florencia, así que me levanté muy temprano para llegar al Mercado, antes de las 08:30,ya tenía mis cantuccini (galleta de almendra) y mi café latte, todo por 2.2 euro. (En honor a la verdad debe ser el mejor café que he probado en mi vida, venía en un vasito pequeño como una cañita y, cuando pedí endulzante el hombre me miró con "una" cara, así que lo disfruté con azúcar y leche entera, toscana, obvio)

El mercado es limpio, iluminado y ordenado, los productos son básicamente dei sapori Toscani, prosciuttos, formaggios, pasta y biscochitos, además de carnes, vinos y frutos secos.



 A las 11:22 horas tenía mi tren con destino a Assisi, el ticket lo compré el día anterior en la estación, para Treno Regionale, a 11 Euros, puntual partimos y a las 13:30 ya estaba en la estación, tuve, eso sí, que hacer hora en el binario (anden), porque el deposito di bagagli e Chiuso (custodia cerrada) hasta las 14:30 horas.



 En el mismo lugar donde dejé las mochilas pude comprar el ticket de bus (1 euro, recorrido regular cada 20 minutos) que me dejaría 15 minutos después en la Piazza Matteotti dentro del Centro Histórico (de la ciudad amurallada), desde allí caminé hacia la Catedral y luego a la Rocca Maggiore que permitía unas espléndidas vistas al campo y hacia donde creció la ciudad.


La ciudad histórica, como buena ciudad medieval que es, está emplazada en la altura, para efectos de defensa, y por eso sus callejuelas parecen laberintos en subida. Siempre percibí un olor delicioso en el aire, a campo, leña quemada y laurel, de esos aromas que es difícil describir con palabras, pero que son profundamente evocadores.

El comercio es la actividad principal de Asís, todo lo que tiene que ver con figuras religiosas, San Francisco, Santa Clara y San Antonio, la Tau y también la inscripción Pax et Bene, que tan conocida se me hizo.  También, evocando lo medieval, venden muchas cerámicas pintadas con los distintos oficios, haciendo referencia al método de los talleres y del maestro y aprendiz.


 Seguí la ruta, claramente señalada en cada esquina hacia la magnífica Basílica de San Francisco, se trata en los hechos de dos iglesias en una, la del primer piso, regular, adornada con frescos de grandes artistas como el Ghioto y la segunda, situada en el subterráneo donde estás los restos del Santo, es oscura y muy solemne, se recorre el mausoleo (por decirlo de alguna forma) en círculos, fue realmente emocionante haber estado ahí, e inevitable acordarse de los 13 años que pasé en el colegio donde San Francisco siempre fue lo máximo. Recordé cada año que mostraban la película con los pasajes importantes de su vida, de su relación con la naturaleza, "hermano lobo, hermana luna" (fratello lupo, sorella luna), su compromiso con la humildad y de su oración para convertirse instrumento de la paz... y fue conmovedor, aún cuando dada la magnitud de la iglesia, sus seguidores no hayan aprendido nada de austeridad y desapego.




Ya una vez en el pueblo más moderno, una ciudad con Mac Donald´s y varias tiendas fashion, pero para curas (la última moda en sotanas y estolas), me encontré con la Iglesia Santa María degli Angeli, que alberga la Porziuncola, que fue la iglesia que San Francisco levantó con sus propias manos y llamó su pequeño pedazo de tierra, alrededor de ella, erigieron una gran basílica impropiamente fastuosa para ser Franciscana.
Nuevamente ver allí, algo que se construyó durante el siglo XIII y por el propio Santo es conmovedor. (Esto de ser Lazzeriana finalmente te sigue toda la vida...)

Imagen extraída de http://www.umbria-turismo.blogspot.com/
A las 18:22 partió puntual mi tren a Roma (12 euros, en tren AVE), era un Eurostar de Alta velocidad, así que dos horas más tarde llegué a Roma Termini, donde por 1 euro pude comprar en un estanco el boleto de metro que me llevaría a la stazione Barberini. Caminé tres cuadras hasta mi hotel (con maleta, no es menor) Julia (http://www.hoteljulia.it/), donde por 60 euros diarios pude optar a una pieza decente, con cama pequeña y baño exterior.

Salí de inmediato a caminar, tres cuadras la lista di Spagna y 4 más allá la Fontana di Trevi, preciosa, pero con un ritmo frenético, lleno de gente, lanzando monedas de espalda, para asegurar el retorno a Roma, tomando helados e intentando sacar fotos a la hora que la mayoría de los flashes hacen imposible una buena toma... Lancé mi moneda como dicta la tradición y regrese al hotel caminando, nuevamente feliz y agradecida por tener la oportunidad de presenciar tan magnifico espectáculo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Día 6: Toscana Medieval.

Había comprado mi tour el día anterior en la galería comercial de la Estación de Trenes, por 55 euros, elegí San Gimignano y Siena, debiendo dejar Cinque Terra para la próxima visita.

El punto de encuentro era la estación de tren a las 07:30 de la mañana, partimos a San Gimignano, situado a 35 minutos aproximados de Florencia, y también llamado Manhattan of the Middle Age, por la cantidad de torres de piedra que tenía, antes 74, hoy 14, las cuales eran símbolos de poder y riqueza de las familias.




Una vez allí es impresionante ver la forma como está emplazado, en calles de piedra muy estrechas, y bonitas en subida, con negocios de Sapori Toscani, donde vendían pasta para preparar, prosciutto, cecinas ahumadas, crostini y el vino de cepa registrada vernaccia de San Gimignano, que se diferencia del vino Chianti por la composición de su suelo.

También allí debí visitar su  propia heladería Pluri premiata Di Piazza, situada en la Plaza de la Cisterna, el sabor regional era el llamado crema de Fina (o Serafina Santa patrona de San Gimignano), el que tenía azafrán y piñon y nocciotella, todo por 2.2 euros.


 Dicen que los pueblos situados por este sector tenían mucho dinero, porque formaban parte de la vía Francígena que conecta Canterbury en Inglaterra con Roma, pasando por Francia y Suiza, por la que debía pasar todo Cristiano que quisiera dar con la tumba de San Pedro en Roma, siendo ésta la mayor ruta de peregrinación del medioevo. Los peregrinos alojaban y dejaban su dinero en estos pueblos, amasando sus habitantes pequeñas fortunas derivadas de este comercio y que permitieron incluso la formación de los prmeros bancos, el local, Monte dei Paschi di Siena, data de 1472.


 Salimos de San Gimignano, atravesando los cuarenta kilómetros que los separan, en medio de la zona Chianiti, repleta de viñedos y campos sembrados de olivos, que conforman el paraje tan típico de la Toscana.


Y llegamos a Siena, la ciudad Gótica y no por Batman. El rojo arcilla es su color, tiene un pulso muy calmado, pero una tremenda identidad, refiriéndose la guía que la presenta al arte sienés, el ritmo sienés, la costumbre sienesa, etc.

Dimos con la plaza del Campo , la que se encuentra inclinada y  dividida en en nueve sectores, que conforman un bello abanico, cada uno con una entrada y cada uno representando los nueve representantes que regían antaño esta ciuda, Se encuentra en su base la torre Mangia y el Palazzo Pubblico.

Me senté allí a comer un panini (prosciutto, formaggio y tomate), más coca light por 7 euros, viendo al mundo pasar y luego me senté en la plaza como los Sieneses y los universitarios que la plagan por las tardes para conversar, comer o fumar.



Retomé el el recorrido hacia la Catedral o Duomo de Siena y su museo, aquella data de 1263 y está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, impresiona su púlpito tallado en 1235 y 1268, aunque su esplendor se remonta a los siglos XIII y XIV, antes que Florencia resultara triunfadora como potencia regional.

 Seguimos por la Iglesia Dominica de Siena donde se encuentran las reliquias de su Santa Catalina, literalmente en un frasco está su dedo y su cabeza, de no creerlo!



Hoy también aprendí mucho del Palio, de los 17 “contrade”  o barrios de Siena, llamados cada uno con el nombre de un animal: Aquila, Bruco, Chiocciola, Civetta, Drago, Giraffa, Istrice, Leocorno, Lupa, Nicchio, Oca, Onda, Pantera, Selva, Tartuca, Torre y Valdimontone, participan 10 en esta gran carrera, que se corre el 2 de julio, y el 16 de agosto (Palio de la Assunta), de cada año, ambas de importancia nacional y transmitidas por televisión.

La carrera se corre al pelo, debiendo los jinetes dar tres vueltas a la plaza (a la que han puesto tierra), en  modalidad todo vale, y gana el caballo que pase primero la meta, con o sin jinete, el premio es sólo el honor y respeto de los barrios y los aplausos de las más de 20.000 personas que  presencian la carrera.

Una vez que termina la carrera comienzan las celebraciones, los habitantes del barrio ganador reciben el Palio, un paño decorado y se van a la iglesia de Santa Maria en Provenzano o hacia el duomo para dar las gracias a la Madonna.

Esta foto fue extraida de http://www.ilpaliodisiena.com/


Día 5: Venezia a Firenze. 14 de Octubre de 2009.

A las 8:45 horas partió puntual el tren desde la Stazione Santa Lucía y llegué a las 11:30 a la Stazione Santa María Novella en Firenze. (Es ningún buscador de trenes sale como Florencia), había comprado desde Chle mi ticket o biglieto en AV Eurostar por 36 euros en http://www.trenitalia.it/).

El hotel está situado en Via della Scala muy cerca de la Estación de trenes (http://www.hotelmontreal.com/) (nuevamente por el consejo de no andar arrastrando maletas, al tratarse de ciudades más bien pequeñas donde no se puede o no se justifica tomar un taxi), se trata de una dependencia anexa en otro hotel llamado Elite, donde la graciosa Nadia me atendió y me entregó las llaves de la habitación y del edificio para que yo circulara con total libertad. La habitación era grande con una cama pequeña y T.V, tenía además un lavatorio y una ducha dentro, así, tal cual, sólo con showerdoor, el baño, como tal estaba fuera de la habitación, aún cuando era privado.

La primera parada fue al lado del hotel, me detuvo un olor maravilloso que salía hasta la calle, se trata de Santa María Novella Oficcina Profumo Farmaceutica, que data de 1612 y se ha encargado históricamente a cargo de los Frailes Dominicos de hacer todo tipo de tizanas y ungüentos para todo, las más ricas, agua de Rosas para curar los males de la peste y la pasta dei Mandorle, o pasta de almendras inigualable. (14 euros el agua de rosas 500 ml y un elixir Agua SM Novella de 25 ml).

La segunda parada ya fue en el centro histórico de la ciudad, que concentra todas las mayores atracciones, partí por el Duomo Santa María dei Fiore, con el Campanille del Ghioto y el Baptisterio de San Juan, el ingreso a la cúpula del domo, vale 8 euros y son 463 escalones, los que permiten la más maravillosa vista de la ciudad.



La vista es maravillosa, se ven las cúpulas de las cientos de iglesias, cubiertas de mármol toscano blanco, rosa y verde, dispuestos de manera que forman líneas y figuras encantadoras, y se destaca también  el color particular de arcilla en los techos y mostaza claro en las paredes de las casas y edificios.




Luego caminé unas cuatro cuadras a la Piazza della Signoria, explanada rodeada por el Palazzo Vecchio, sede del ayuntamiento y loggia della Uffizi, más adornada por la fuente de Neptuno y de la réplica del David, junto a Hércules. (El original se encuentra al interior del Palazzo, 6 euros la entrada)


Siguiendo la ruta histórica y previo jugo de naranja más rico de la historia por 3 euros, caminé hacia el puente Vecchio, situado sobre el río Arno, construido se cree que en 1345 ...  hoy está lleno de finas joyerías. Se dice que fue el único puente que los Alemanes no destruyeron durante la Guerra Mundial, por expreso mandato de Hitler.

A pesar de siempre haber sido sede de comercio, incluso de carnicerías, se considera el lugar romántico por excelencia, en la reja que rodea una de sus estatuas los enamorados van y cierran dos candados con sus iniciales y tiran la llave al río, como símbolo de una unión eterna.


Continuando la marcha me encuentro con el Mercato del Porcelino o Loggia del Porcellino, se trata de un mercado pequeño, donde venden mayormente cosas de cuero y recuerdos, pero está esta estatua ... cuenta la leyenda que si uno inserta unos centavos de euro por su brillante boca tiene asegurado su regreso a Florencia, por esta vez yo pasé.


Mención aparte merece el gelato (Italia ! cafetto, cornetto, gelato y pizza!)... leí muchas guías y siempre la mención ganadora la llevaba Gelatería Vivoli de Firenze... me costó dar con ella, está situada en el sector de Santa Croce, pero valió la pena cada vuelta... había mucha gente dentro y era muy bonita.

Previo pago de 3.2 euro, tuve en mi mano un vasito con mousse de cafe, ciocolatta con nociolatta y nocciola, o avellana, cremoso, pero ligero, maravilloso !, claramente merece ser la "Pluri premiata".


Luego de ese momento sublime, cruce a Santa Croce, la atracción por la que había decidido pagar ese día, costaba 5 euros y se trata de una iglesia Franciscana, que se empezó a construir una vez que murió Francisco de Asís en el año 1252, alberga las tumbas de Niccolo Machiavelli, Michelangelo y el mismísimo Galilieo Galilei, qué confusión si la iglesia católica lo excomulgó!...

Tiene un bonito museo, un panteón y dos Chiosto, o claustros, patios plantados de rosas, soleados, donde se puede estar en paz, y pasa el tiempo volando, dicen que esta iglesia albergó incluso a San Antonio de Padua y sirvió de residencia de retiro a varios papas, deben haber disfrutado mucho su tiempo allí en esos patios, de eso puedo estar segura.

Dicen que fue aquí que Stendhal sintió mareos, vértigo, confusión y palpitaciones en su visita de 1817, lo que se explicó por la exposición a la acumulación de belleza , lo que en definitiva dio origen al llamado Mal de Stendhal, él mismo lo describe: "Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".


En la noche regresé a la piazza della Signoría y a la Loggia della Uffizi, iluminada y tranquila, afortunadamente la belleza en mi sólo produjo felicidad.