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martes, 7 de diciembre de 2010

Día 27: todas las religiones en el Cairo. 05 de noviembre de 2009.

Luego de 10 horas en el tren llegué de regreso al Cairo, el viaje estuvo mejor, pero hacía un frío polar por el aire acondicionado. Me fueron a buscar a la estación y de regreso en el Hotel lo primero que veo fue a Rafa para el tour del día de hoy ( ... no shower, no breakfast ... just let´s go!), así que dejé mi mochila y partimos.

Comenzamos el recorrido en nuestra van rosada con aire acondicionado, por el Cairo Islámico en Citadel. Se trata de la ciudadela, o ciudad fortificada erigida entre los años  1176 y 1183, por Salah ad-Din, para protegerla de los ataques de los Cruzados. Ha sido asiento de los califas, sultanes, visires y pashás hasta los tiempos de Mohamed Alí, quien ordenó construir su más grande joya , la magnifica Mezquita ...enteramente en alabastro y abierta al público.




Para ingresar a la Mezquita, gratuita, debes tener cubiertos los hombros, para ello, te "prestan" unas capas verdes a cambio de un tip y debes quitarte los zapatos, tambíén te facilitan esos cubre zapatos como los de médicos, pero es totalmente preferible caminar descalza sobre la mullida alfombra. Hay una pila de agua maravillosa fuera donde lavarse las manos antes de entrar y se ve la torre del Reloj que les enviaron de regalo desde Francia a cambio del Obelisco del Templo de Luxor, el que nunca funcionó.

Es lindo, siendo mujer y no musulmana, tener la suerte de ver una mezquita por dentro, sobre todo una tan hermosa como esta, sus dos minaretes son de estilo Otomano y su interior es de una decoración muy fina, debiendo hacer mención aparte a las inmensas lámparas que parecen colgar del techo por hilos invisibles.




Ya fuera de la mezquita se pueden obtener magníficas vistas de la fortaleza y de la ciudad del Cairo y su siempre presente nube de humo sobre el centro.




Nos fuimos desde ahí al Cairo Copto, o Cairo Cristiano. El Highlight del lugar es la iglesia de San Sergio, debajo de la cual estaría la cueva donde se refugió la Sagrada Familia en su huida a Egipto.

El barrio es de los más antiguos de la ciudad, se recorre a través de callejuelas angostas forradas en estanterías con libros, que van develando entre curva y curva sus joyas ... la iglesia de Santa Bárbara y la Sinagoga Ben Ezra... (curioso que se encuentre en la mitad del Barrio Cristiano),  me contaba mi guía que la comunidad judía pagó muchísimo dinero por ese terreno, porque en su patio, cuenta la historia fue encontrado entre los juncos la cunita de Moisés ... qué lugar Sagrado entonces !, además en esas mismas aguas María habría bañado al pequeño Jesús.

Desde ahí fuimos al Museo Egipcio en el Centro, estaba repleto de turistas y locales ofreciéndose de guía, afortunadamente yo llevaba el mio. Previo pago de  las 60 libras ingresamos y pude recorrer y admirar las dos plantas distribuidas por etapa histórica (please no photo!, aquí si por ningún motivo, incluso por primera vez debí pasar revisión de carteras y detector de metales).

http://mipatriasonmiszapatos.com/2009/12/10/egipto-2009-4%C2%AA-parte-el-cairo-copto-y-museo-egipcio/


Afortunadamente la sala de los tesoros de Tutankamón es gratuita, está su máscara funeraria impresionantemente perfecta, bellísima, hecha de oro y con incrustaciones en lapislazuli y piedras preciosas. Los guardias están encima, así que ninguna posibilidad de llevarse la imagen de recuerdo, más que en mi memoria.

Para entrar  la sala de las momias hay que pagar 150 libras más... ya que estaba acá obviamente las pagué, pero Rafa se quedó fuera y entré sola, me dediqué, en completo silencio a contemplarlas minuciosamente. Las había envueltas en telas con unas lindas guirnaldas de plantas y una especie de flores secas y otras como las nuestras, cubiertas en una especie de lodo que aseguró su conservación.

Estaba la momia de Ramsés II, el faraón inmortal más grande... lucía pequeño, enjuto, con su pelo desteñido y anaranjado y al parecer artrítico... así y todo no pude evitar pensar en lo todo poderoso que fue y sentir aún un profundo respeto.

Fue ahí que me despedí de mi guía y me fui caminando al centro  por las orillas del rio Nilo disfrutando las vistas a las casa flotantes y al World Trade Center, pasando de regreso por Tahrir Square, hasta la plaza central Tal´aat Harb Square, desde donde parte la calle Midan Tahrir, llena de restaurantes de snacks, donde pude probar Falafel, con un poco de desconfianza, pero con buenos resultados y todo por 12 libras con bebida.

 

 Pasé a mirar las tiendas de zapatos y ropa, muy excéntricas todas y me detuve en el café Richie donde también, al parecer, se detuvo el tiempo, es la cafetería más antigua de la ciudad, que data de 1923 y otrora fue frecuentada por políticos y celebridades.


 Seguí mi camino  a pie por El Nil Cornish, hasta la calle 15 de mayo, pasando por  un embarcadero lleno de embarcaciones con luces multicolores y música tecno, Groove Ship!


Mi recorrido terminó en el cool barrio de moda Zamalek, donde pude vitrinear tiendas de decoración y de música, compré un disco de Sherine ( la Beyoncé Egipcia) y de Oum Kalzoum, cantante muy tradicional, adorada en Egipto, cuyo funeral en el año 1975 es el más grande que se tenga noticia en Cairo.

La mejor música, a propósito es la que se escucha en los taxis... mi chofer de Luxor me recomendó a Mostafa Camel, pero el vendedor de la cool tienda de discos me miró como si hubiese pedido un disco de René de la Vega y no di con ningún ejemplar, hay harto Belly Dance, pero el que realmente es top en Amr Diab, que incluso llegó a latinoamérica con su éxito Habibi, pieza musical de la teleserie El clon.



Seguí hacia mi barrio Mohandiseen, donde di, en una de sus curvas, con todas las tiendas internacionales como MNG y Tommy Hilfiger y a precios Egipcios, así que el resto de día me dediqué a comprar :)

Llegué al hotel a descansar y ver televisión en Árabe ... estaban dando Punto de Quiebre doblada, genial !

lunes, 6 de diciembre de 2010

Día 26: Reinas y Reyes en Luxor

Hoy debí despertar tempranísimo, porque la salida era a las 07:30 horas, la idea es terminar el recorrido antes de la hora de almuerzo porque después el calor es insoportable.El desayuno nuevamente conformado por guisos, porotos, ensaladas, lo usual y omelettes !

Cruzamos a la rivera occidental del Río Nilo para visitar el valle de Los Reyes, complejo arqueológico funerario construido  desde la Dinastía XVIII, donde se encuentran 62  tumbas de los faraones del imperio nuevo entre ellos Amenofis I, Thutmosis I, Akenathon , el importantísimo Ramses II y el mismísimo Tut Ankh Amon, más conocido como Tutankamón (descubierta en 1922). La entrada vale 60 libras y da derecho a entrar a tres tumbas, la más cotizada - cerrada cuando yo fui - es precisamente la de Tutankamon, vale 80 libras, pero dicen que está vacía, todos sus tesoros se encuentran en exhibición en el museo del Cairo.

Todas las tumbas están "escondidas" dentro de la roca (se dice que estas tumbas son  la evolución natural de las pirámides por motivos de seguridad,  porque eran más difíciles de saquear), para entrar hay que bajar por unas plataformas de madera, no se puede fotografiar, ni filmar, y tampoco hablar en su interior, porque se supone que cuando hablamos alteramos el nivel de humedad que hay en la tumba (vapor, más calor) lo que puede afectar el color de las pinturas originales que se encuentran en su interior, cuyos colores son impresionantemente vivos, rimando los azules, amarillos y algunos dorados.

En la tumba de Tutmosis III y en los techos de otras tumbas, apareció mi divinidad egipcia favorita Nut, que es la diosa Egipcia del cielo, está representada como una mujer gigante de cuerpo azul cubierto por estrellas que aguantaba el cielo con su espalda, su hijo, el sol, cada noche entraba en su boca, pasando por todo su cuerpo, renaciendo cada mañana desde su útero.

No era raro ver los pasajes de los libros de la tierra y de los cielos pintados o en bajo relieve (No photos please! era lo único que se escuchaba)


Luego nos fuimos al valle de las Reinas, llamado también Lugar de la Belleza, donde se encuentran las tumbas de las Reinas y de sus hijos. Sólo se pueden visitar dos o tres tumbas, Titi y de dos hijos de Ramés III Kamaust y Amón-her-Khopechef,  en una de ellas, había un  feto de príncipe niño, pero olía muy mal. (Please no photo !!! )

La estrella del recinto es la Tumba de Nefertari, pero está también cerrada, aquella fue descubierta e inventariada por arqueólogos alemanes, por lo que sus principales piezas se encuentran en el museo de Berlín.
  

www.artehistoria.jcyl.es/arte/obras/7675.htm
 
  Luego recorrimos el templo de Hatshepsut construido por ella misma en el 1473 a.C en forma de terrazas, las columnas se confunden con la ladera de los acantilados de Deir el-Bahari, sobre los cuales descansa.

Hatshepsut fue la primera mujer faraón, que vestía como hombre y llevaba barba para poder gobernar, fue nieta, hija y esposa de faraones, pero a pesar de eso, sólo consiguió reinar gracias a un carácter fuerte y a su disfraz ... m m m machismo ?

El templo es perfecto, está emplazado en una zona muy silenciosa. Está conformado por varias capillas erigidas en honor a Anubis y la más hermosa dedicada es la de Hator situada tras el templo.





Hator es la Diosa del amor y de la bondad, de la alegría, patrona de la música del arte, la belleza, la danza y protectora de los placeres e del amor y toma forma de mujer con cuernos de vaca o derechamente como vaca.



Después de esa visita nos fuimos a ver los Colosos de Memnón, que serían los únicos restos visibles del templo de Amenhotep III. El guía dijo que uno de ellos emitía un ruido en la mañana, saludando a la Aurora, pero luego de una restauración ya no se oyó más.

A esa hora ya hacía muchísimo calor y nos fuimos a un fábrica de alabastros, me enseñaron a distinguir uno verdadero de uno falso y también lo que significaba el escarabajo, amuleto de protección en contra de las enfermedades y la muerte para los vivos y en el caso de los muertos, símbolo de la reencarnación, y ayuda al momento del juicio frente a Osiris (permitía que su corazón no declarara en su contra en el juicio).

 

Ya de regreso a  la ciudad después del mediodía me fui a caminar por la Cornish, a la orilla del Nilo, donde pude admirar los embarcaderos de Falucas, visitar las tiendas (más alabastro, algodón y piedras) y hasta una peluquería flotante



Caminé y puede completar los tres kilómetros hasta el templo de Luxor y desde allí  me devolví en Calesh hasta el Templo de Luxor. El joven que la conducía tenía 14 años y me llevó por 15 libras, bien negociadas.



Allí descubrí que estaba cerca del mercado o Souk, fui abordada por un montón de niñitos  vendiendo marca páginas de papiro por 1 euro, saludaban si hablabas en castellano "hola hola Pepsi Cola" y si hablabas en inglés "see you later alligator"... todo con tal de vender. Los mayores también abordaban al punto del acoso, incluso ofreciendo matrimonio con un hermano soltero... nuevamente "Lá, Shukran" fue mi salvación.

Ya dentro del mercado me tocó otra vez negociar unas túnicas preciosas, que esta vez las conseguí a 60 libras (no a 100 como ayer), el chiquillo que me atendió era muy amoroso, se llamaba Allá, debe haber tenido unos 16 años  y me convidó a tomar te a la menta, mientras el mismo me buscaba en los negocios vecinos una túnica  fuccia que no pudo encontrar en la suya. 


Luego de eso, me devolví al embarcadero a tomar mi Faluca, que había pactado en la mañana por libras, la que me estaba esperando. (El guía de la agencia me cobraba 150 libras y yo la negocié in situ con el patrón de la "Alaska" por 40 libras más propina para el velero).

El paseo estuvo resposado, con poquito viento, por lo que pudimos admirar el templo de Luxor con total calma, viendo como se teñía de los colores del atardecer, siendo adelantados de tanto en tanto por los románticos cruceros tipo Agatha Christie que recorren el río a toda hora, o por alguno de los botes que van a la isla Plátanos.





El atardecer en el Nilo es de las cosas más hermosas que me ha tocado ver en mi vida, los colores del atardecer son encantadores y perfectos,  y pude incluso tocar el agua fría donde ha corrido la historia ! ... es realmente de ensueño estar ahí y mandatorio agradecer por tener la oportunidad de presenciar esa maravilla viviente.






Una vez en el hotel, comí y fui conducida luego de hacer las últimas compras a la estación de trenes donde tomé de nuevo el expreso Español, que me llevaría de regreso al Cairo.


Repasé los números  en árabe del uno al diez que había aprendido con ayuda de mis amigos: cero sifr صِفْر  uno wahid واحِد dos iznain اِثْنان  tres zalaza ثَلاثة  cuatro arba’a أرْبَعة  cinco jamsa خَمْسة  seis sitta سِتَّة siete sab'a سَبْعة ocho zamania ثَمانية nueve tis'a تِسْعة diez ‘ashara



sábado, 4 de diciembre de 2010

Día 25: Luxor. Karnak, un sueño hecho realidad. 03 de noviembre de 2009.

El tren tardó más de 4 horas de lo esperado, en teoría debiera haber estado a las 7 de la mañana y llegamos a las 11:00 horas. Desde las 04:30 de la mañana pude escuchar ya los llamados a la oración por los pueblos en que paraba el tren, hacía frío y la luz ya estaba encendida, así que no me quedó otra que ponerme a leer y a conversar con mi vecino del asiento del frente, japonés, que iba a Abu Simbel en su último viaje antes de volver a su tierra, desde República Checa donde estudiaba, para buscar esposa y formar familia.

Me fue a buscar mi agente y me llevó al Hotel Morris, es bonito y elegante, tiene piscina en la azotea con una vista espectacular al río Nilo, que aquí es de un azul maravilloso, aproveché de almorzar ahí, un sandwich con papitas y bebida por 40 libras y, luego salí a caminar por los alrededores, donde el acoso es brutal, me vendían de todo, me rogaban para que tomara una paseo en Kalesh (calesita), realmente insistentes, pero nada que un "Lá, Shukran" (no, gracias) pudiera poner atajo.


Tuve  mi primera experiencia de regateo, una institución nacional, en un local establecido donde compré dos vestidos y una blusa por 300 libras, la compra en total duró 1 hora, 15 minutos en elegir  modelo y color y probarme y 45 minutos negociando el precio : 40% de la primera oferta que me hizo él (igual sentí que podía haber pagado menos, o sea, creo que me vio la cara). 

A las 15:30 horas, después de una siestecita, me pasaron a buscar para el highlight de la visita, el Templo de Luxor, se trata en  los hechos de varios templos erigidos en un sitio de 2.400 metros de perímetro y rodeado por una muralla de adobe ... fue construido, remozado y mejorado por múltiples faraones como Hatsepsut, Seti I, Ramsés II y Ramsés III., entre los años 2200 y 360 a.C, participando hasta el hermanastro de Alejandro Magno, Filipo Arrideo. 

Su entrada está precedida por 40 carneros y contiene en su interior el gran templo de Amón, otros templos menores, capillas y el gran lago sagrado, además de los maravillosos obeliscos de Tutmosis I  de 24 metros de altura y de los cuales sólo queda uno .
 



Lo más extraordinario del sitio, y también lo más maravilloso que he visto en mi vida es la Sala Hipóstila,  con sus 134 columnas de 23 metros cada una y sus 5.500 metros cuadrados de extensión y de una energía inconmensurable. Cada columna representa un papiro que en conjunto, dice mi guía, conformarían un pantano.

El guía dice que dentro de ella cabe la iglesia de San Pedro del Vaticano y Saint Paul´s Cathedral de Londres juntas. La verdad es que no es la extensión, sino la delicadeza del diseño y la belleza de los tallados lo que hace al lugar perfecto y conmovedor, yo no creía que era posible que fuera real !.
 


Ya pasado el shock de la belleza,  continué la caminata hacia el lago sagrado y al escarabajo que está situado en una de sus orillas que simboliza el triunfo del sol en la guerra contra las tinieblas, la tradición turista manda a darle tres vueltas para la buena suerte o contraer matrimonio y siete vueltas para divorciarse... todos lo creímos y peor aún lo hicimos !... parecía un carrusel de extranjeros pernos girando.

Seguí por los restantes Pilonos donde me encontré con el Jardín Botánico y estupendas vistas de todas las etapas del Templo, pudiendo admirar también los bajo relieves preciso y perfectos.



Desde ahí nos fuimos al Templo de Luxor, otra maravilla más, que fue realizada durante el Imperio Nuevo, principalmente por dos faraones Amenhotep III  y Ramsés II, quien lo finalizó y le imprimió el sello de magnificencia que lo caracteriza, sin perjuicio  que otros faraones contribuyeron a su embellecimiento  posteriormente, incluso Alejandro Magno y la dinastía Ptolomeica, estando totalmente dedicado al Dios Amón, divinidad principal de Luxor.

El templo está comunicado con el templo de Karnak por la avenida de las Esfinges, que se extiende por 3 kilómetros, los que recorrería caminando al día siguiente.

Su entrada está adornada por dos estatuas  magníficas de Ramsés II, y además antiguamente por dos obeliscos que se alzaban al cielo para disipar las fuerzas nocivas y atraer los poderes celestes hacia el templo, hoy sólo queda uno, el otro fue trasladado y erigido en la Plaza de la Concordia de París en 1833 como regalo de Mohammed Alí.




El templo ha sido un lugar de culto por milenios, además de la adoración a Amon de sus constructores originales,  fue también con posterioridad ocupado por los Romanos, albergando estatuas del culto imperial y del cristianismo cuando el imperio adoptó la religión, más tarde los conquistadores musulmanes construyeron encima de la iglesia una mezquita en honor del santo local, Abu el-Hagag,  desde donde resuenan varias horas al día la llamada al rezo del muecín.
 

Mezquita colgante de Abu el-Hagag
El templo también tiene una sala hipóstila y una sala dedicada al nacimiento divino de Amenhotep III, está dotado de muchas estatuas de Ramses II y su adorada esposa Nefertari, a quien llegó a identificar con Nut la esposa del mismísimo Amón.


Ya de vuelta en el hotel subí de inmediato a la azotea para admirar las falucas que navegaban a esa hora en el Nilo al atardecer, recorrí mi barrio en busca de un shampoo (mi equipaje lo dejé en Cairo y llevé sólo mi mochila) e internet point para dar  mis coordenadas (6 libras la hora) y regresé a leer y estudiar un  poco más.


Hoy vi cosas maravillosas, de hecho, lo más hermoso de Egipto son las imagenes que no se pueden fotografiar ... las carretas tiradas por burros cargadas de caña de azúcar, las mujeres cargando bateas en su cabeza o lavando su ropa a las orillas del Nilo, los hombres  rezando hincados en sus alfombras donde los haya encontrado la hora, fumando Shisha o simplemente sentados vistiendo yelevias y turbantes viendo el mundo pasar... el auto viejo, la casa a medio terminar, los niños jugando, son felices con su tierra, animales y su río ... a pesar de las carencias, porque lo decidieron así ...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Día 24: Gizeh, Saqqara y Memphis.

El desayuno Egipcio es inquietante, en el buffette había porotos, una especie de pastel de papas, ensaladas, queso muy salado, pan sin sal, y lo usual, jugo, café y mermelada, más unos omelettes que preparaban ahí mismo, con lo que uno quisiera agregarle.

A las nueve de la mañana en punto ya estaba mi guía Rafa, esperándome para ir a las Pirámides, están muy cerca de la ciudad, a unos 15 minutos del hotel, (20 kms del Cairo) y se llega por la carretera de las Pirámides. Una vez ahí hay que pagar 60 LE, lo que da derecho a ver las tres pirámides y la Esfinge.

Partimos el recorrido admirando las tres maravillas, impresionantes y grandiosas, tal cual como las había imaginado desde niña, pero mucho más cerca de la ciudad de lo que pensaba.

Me contaba el guía que hay varias teorías para explicar el uso de las pirámides, unos creen que servían como tumbas, otros pensaban que eran templos, pero lo cierto es que las tres grandes pirámides de la meseta de Giza están distribuidas sobre el desierto de manera idéntica a como estaban las tres estrellas del cinturón de Orión,  según el ingeniero anglo egipcio Robert Bauval, Orión era el equivalente celestial del dios Osiris, y su cinturón era lo que los egipcios llamaban el Duat, una especie de "puerta" por la que el alma del faraón debía pasar para llegar al Amenti, o más allá. 

Las pirámides para mi son pefectas - aún cuando dicen que están inclinadas - y misteriosas como  otras construcciones de ese tipo conservadas desde la antiguedad hasta nuestros días, (puerta del sol de Tiwanaku o el mismo Machu Picchu), están  construidas en forma que sus lados se orientan hacia los cuatro puntos cardinales, y el reflejo de sus sombras marca con exactitud cronométrica los puntos esenciales del año solar, dando las fechas precisas de los equinoccios de primavera y otoño y los solsticios de invierno y verano.

La gran pirámide de Jufu (llamado por Heródoto Keops) de la dinastía V (2589-2566 a.C) es la más grande de las tres  de la meseta, midiendo 150 metros de alto. La entrada al interior de ella vale 100 libras, pero el ingreso está limitado sólo a 300 personas diarias en los turnos de la mañana (comprar entrada a las 08:00 horas) y de la tarde (compra de entradas a las 12:00).


La pirámide de Khafre o Kefrén es la segunda pirámide, mide 136 metros y pertenece al faraón hijo de Keops, siendo la única que conserva su altura original, parece más alta que la gran pirámide, pero es sólo una ilusión, se ve así porque está situada en el centro de una colina.


Desde allí, con mi guia negociamos hacer el recorrido a la tercera pirámide en Camello, él me contactó al dueño de uno, quien ofreció llevarme por 40 euros, finalmente accedió a dar una vuelta más corta por 40 libras y la experiencia resultó excelente, el niño que tiraba al camello, me instruía a que posara con las pirámides tipos fotos chistosas y no es por ser amargada, pero me parecía un sitio demasiado sagrado como para ponerse a chacotear, igual me sacó fotos buenas y disfruté harto el paseo (el camello no era hediondo como me habían contado, pero hacía ruidos guturales todo el tiempo).





La pirámide de Menkaure o Micerinos, es la menor de las tres pirámides de la meseta, su altura sólo llega a 66 metros y es la más alejada y menos conservada de las tres.



Desde ahí empezó el cuento de las Baksheesh, o propinas, en este lugar por absolutamente todo te piden un tip, desafortunadamente casi siempre son niños, el eterno dilema lo solucioné entregándoles sólo lápices, pinches y caramelos, así no incitas a los padres a mandarlos a pedir y ellos quedan felices !

Nos alejamos un poco ya en la van, hacia el lado de los establos, desde donde se obtienen lindas vistas de las tres pirámides y de la ruta por donde circulan ininterrumpidamente buses y autos, está lleno de gente y vendedores de figuras de alabastro y otros souvenirs.


 Luego, nos movimos también en vehículo hacia la parte frontal, donde se encuentra la magnífica esfinge, mide 73 metros de largo y 20 metros de alto, tiene el cuerpo del león que representa el poder y la fuerza física y cabeza del hombre que simboliza la conciencia y la inteligencia. Esfinge significa imagen viviente y se discute hasta hoy  si representa  la imagen de Khafre o su padre.

El guía dice que la esfinge está sufriendo una especie de cáncer, carcomiéndose desde dentro por erosión y el propio paso del tiempo, además de los ataques mamelucos del siglo XVIII.





Salimos de la meseta después del mediodía  y recorrimos los 17 kilómetros que nos separan de Saqqara, emplazamiento de la necrópolis principal del antiguo Egipto (entrada 60 libras egipcias).

Partimos primero por la mastaba de Mereruka, una de las más bellas tumbas, adornada con bajo relieves de él y su cónyuge, que son realmente una maravilla y registran además varias imágenes, incluso en colores, de la vida cotidiana en Egipto, profesiones, escenas de caza, pesca, agricultura y ganadería y animales como hipopótamos, cocodrilos o gansos.


 Saliendo de ahí cruzamos a la pirámide de Teti, de la dinastía VI, donde pude bajar los 25 metros y estar en su fondo en total soledad (previo pago de un tip para el guardia, obvio), observé su  bello interior, su techo totalmente estrellado y el sarcófago vacío (afortunadamente).


www.egiptoforo.com/forums/showthread.php?p=156218
Pude ver ahí también ahí, a continuación, la primera pirámide de Egipto o la pirámide escalonada de Saqqara, obra del primer arquitecto conocido del mundo Imhotep para el Faraon Dyeser de la III dinastía (2667 a 2648 a.C), simplemente impresionante.


Desde allí partimos a Memphis, a 24 kilómetros de Cairo, aquella fue la capital del Antiguo Egipto y la ciudad más importante del país y el centro económico del reino, indiscutible desde la dinastía I a VIII, resurgiendo durante el reinado de Ramses II. Recorrimos el museo al aire libre Mit Rahina (35 libras), el que alberga una gran esfinge, varias estatuas colosales de Ramsés II y otros restos arqueológicos.




Después de Ghiza y de Memphis el guía me llevó a varias tiendas de algodón Egipcio, papiros y perfumes, decía él que en esos negocios los precios eran regulados por el Estado, que no era necesario negociar y que tenías certificado de autenticidad, desafortunadamente para el Estado, la tienda y el guía, que obviamente llevaba comisión, no me gustó nada. (sábanas de 1.000 hilos por 1.200 Libras, pensé que las iba a encontrar más baratas más tarde.) 

Ya de regreso a Cairo, pasé a comer algo a "Cilantro" , un café tipo Starbucks, muy rico, donde comí tranquila un sandwich y tomé un rico café, amenizado con música Chill Out Árabe, todo por 35 libras y me devolví vitrineando las tiendas de zapatos y ropa, muy doré y kitsh.

A las 19:00 horas me pasó a buscar Mohammed, y me llevó a la estación de trenes para tomar el tren overnight que me llevaría a Luxor. Esperamos  la hora y media que faltaba para que el tren partiera, porque era su obligación quedarse ahí hasta que me dejara sentada en mi lugar, en primer lugar porque el boleto era ininteligible si el número de asiento era ۲۸ , necesitaba a alguien que me dijera que era el 28, coche first class en el expreso Español. Conversamos mucho en inglés, me intentó enseñar los números y algunas otras palabras en árabe, y yo otras pocas en español porque me contó que estaba estudiando en la Academia Cervantes.

Una vez ubicada en el tren, tomé te y dormí un poquito, porque el aire acondicionado estaba muy fuerte, así que tuve que ponerme toda la ropa que llevaba encima.