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miércoles, 3 de junio de 2015

Paseando por Olinda Colonial. Oh! Linda!

Recorrimos esta hermosa porción del estado de Pernambuco, que debe su nombre- conforme la creencia popular- a la exclamación de su fundador: "Oh! linda situacao para fundar uma vila". 

La ciudad fue la primera capital del estado fundada en 1535, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, en 1982, está ubicada a casi 9 kilómetros de distancia de Recife, pero el recorrerlos implica un verdadero viaje en el tiempo a la época colonial.

Iniciamos nuestro recorrido, nuevamente junto a mi amigo-guía especializado Guga, quien diseñó un recorrido circular, en Alto de la Misericordia, presidido por la Iglesia del mismo nombre y la Academia de Santa Gestrudes.



Caminamos por las coquetas calles adoquinadas rodeadas de atelieres, y tiendas de souvenir y artesanías, pintadas de colores, con una atmósfera muy tranquila, que combinaba perfecto con el ritmo de la porción histórica, en esa época del año, porque en Carnaval está repleta a más no poder y se pone muy alocada.



Entramos a cada una de las ferias encontrándome en cada sitio con guiños a los iconos del estado de Pernambuco,   su bandera y a algunos de sus más célebres personajes, como Lampiao y María Bonita.


En busca de mi Lampiao

Las pinturas se roban toda la atención, representan en  diferentes estilos las vistas de la ciudad, y hacen difícil decidir cual de las dos imágenes es más bonita. 



Avanzando más hacia el faro, nos encontramos con todas las instalaciones en función del carnaval- cerradas en la época de mi visita- y que sirven de base a todos los blocos que también hacen sus apariciones en esta porción de la ciudad, al compás de los ritmos Pernambucanos del Frevo y Maracatú.





Cruzamos la calle y subimos al mirador Caixa de Agua da Sé, desde cuyo tope se obtienen desde 1937, las más lindas vistas de la ciudad histórica, de las torres de las iglesias coloniales y también de la zona urbana de Olinda con sus grandes edificios y hasta del borde costero de Recife. 



También se logra avistar el Observatorio, una torre pequeña de fines del siglo XIX, que sirvió en sus inicios de observatorio, luego de estación meteorológica y que hoy ha sido rescatado para popularizar el conocimiento de astronomía (www.espacociencia.pe.gov.br)



Ya avanzada la hora y el paseo, Guga sugirió para almorzar un clásico: Olinda, Art & Grill, un restaurante precioso, lleno de luz, color y una vista privilegiada y linda a la ciudad, iglesias y casas, con sus techos de tejas de greda y al mismo Atlántico que preside la postal desde más lejos.


El plato rey de la carta es la Carne de Sol, un plato típico de la zona, que consiste en carne reposada en sal durante 4 días o más y luego re hidratada y puesta a las brasas, que daba un aspecto de postal; yo no como carnes rojas hace años, pero igual me tenté a probar un pedacito, además porque venía con queso blanco fundido imperdible.

El plato además venía acompañado de frijoles, y otra de mis favoritas Macaxeira frita y una especie de pebre que estaba también muy a la altura.


Nos quedamos en una larga sobremesa, que incluyó también un paseo guiado por las obras de arte que se exhiben en el local y que le dan su nombre como atelier, la ventana eso si, contenía la obra de arte más linda... de la naturaleza.


Durante la tarde iniciamos el recorrido por las iglesias, que no son pocas, todas abiertas al público y gratuitas, que es una gracia, para el bolsillo y los ojos ... tomamos el auto y recorrimos la cuesta de la misericordia, hacia la otra porción de la ciudad histórica..




De las principales que visitamos, y además de las cuyo nombre me acuerdo, es el Convento de Sao Francisco, que data del siglo XVI y una de las pocas que sobrevivió al fuego Holandés, cuando temporalmente arrebataron la ciudad al reino de Portugal. 



Su interior está profusamente decorado y cuenta con un techo pintado a mano también original, y conforme reza su placa, fue sede del primer asentamiento Franciscano en Brasil.


También nos encontramos con la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario dos Hommes Pretos, levantada en el siglo XVII,  por la hermandad Africana y que perteneció a los esclavos y en cuyo funcionamiento se fueron rescatando e incorporando las ceremonias propias del continente africano.



Finalizamos la ruta de las iglesias, visitando a otra orden pionera en Brasil, la iglesia de las Carmelitas, asentadas en la zona en el siglo XVI, pero que siendo destruida por los Holandeses y fue edificada en su actual disposición en el siglo XVIII


Saliendo de ahí seguimos caminando distraídos, recogiendo postales coloridas, yo ya maravillada con los colores, las formas y las tejas, respirando el aire colonial, y a la vez festivo que define Olinda.



Continuamos el recorrido y llegó el turno de otra marca registrada de la ciudad carnaval: los bonecos gigantes de Olinda, incorporados a las fiestas a principios del siglo XX, y que hoy representan en masivos desfiles a los personajes más queridos de la cultura brasileña e internacional, y también a políticos y personajes de actualidad. 


Acá también tuve la oportunidad de oír y ver el Passo de Frevo, también declarado Patrimonio inmaterial de la Humanidad por UNESCO. 

Los dos chicos repetían para los visitantes los pasos con frenesí, haciendo galas con sus acrobacias, y compitiendo entre ellos, quien saltaba o hacia piruetas más impresionantes, ataviados, a la vez, con sus coloridos trajes y con la infaltable sombrilla tamaño mini, que acompaña la performance.




Saliendo de ahí, continuamos nuestra caminata y conversación, ya teniendo yo una idea más precisa de la ciudad colonial, su pasado, sus iglesiaw,  su ritmo relajado entre carnavales que la hacen pensar como una ciudad medio dormida, pero que despierta al primer sonido de tambor ....

Volvimos al auto, recogiendo más postales, para reunirnos con Michelle, y continuar con los enérgicos días de recorrido con mi familia Pernambucana, que incluirían Praia dos Carneiros y Porto das Galinhas. 




miércoles, 27 de mayo de 2015

4 días en Recife con los amigos. Noviembre 2013 (Parte 1)

Para contar de estos fantásticos días en el gran estado de Pernambuco, iniciaré en Recife, donde fui recibida como una princesa en la casa Borges- Feijó y, donde mis amigos Michelle y Gustavo,  hicieron mi estadía maravillosa, y operaron como los más expertos guías.

Todo comenzó en el aeropuerto de Recife donde arribé en vuelo directo desde Miami. La ciudad,  se encontraba medio desarmada, y en obras por la próxima llegada del Mundial de Fútbol, del cual la ciudad sería sede. Guga me esperaba para llevarme a casa y mostrarme la ciudad, aprovechando que su beca, le permitía, tomarse unos días libres, Michelle, se nos unía después del trabajo, y después también con un par de días libres.


La casa Borges- Feijo
Mi familia Pernambucana

Estuve 4 días en Recife, ciudad que intento resumir en 6 hitos, más un extra, y después referiré el recorrido por los alrededores. (Olinda y las playas merecen post aparte)

1° Centro Histórico:

Apenas llegué a la ciudad nos trasladamos de inmediato al centro histórico, que hace gala de la vasta historia Portuguesa- Española de esta primera capital, que además tiene herencia Holandesa, al haber estado bajo su dominio entre 1630-1654.

Iniciamos el recorrido de Recife Antiguo, frente el Marco Zero, lugar de fundación de la ciudad, kilómetro cero, donde inician o llegan todos los caminos, y donde se llevan a cabo recitales y eventos. Está rodeado de edificios bellisimos, como la bolsa de comercio, y el instituto cultural Bendepe.



Situados en el punto central disfrutamos de la vista del Río Branco y del transito hacia el Parque de las Esculturas de Francisco Brennand, que como ya iría descubriendo es marca registrada de la ciudad, y la Columna de Cristal que lo preside con sus 32 metros de altura.


Giramos e ingresamos al Artesanato de Pernambuco, desde donde según Guga, Michelle nunca sale con las manos vacías ... en este galpón enorme se exhibe y vende una de las mejores selecciones de la artesanía del estado, mayormente tallados en madera, cerámicas  y unas hamacas de ensueño. .


Caminamos por la porción histórica, acompañado por los más entretenidos datos de mi guía especializado, con quien además entre edificio y edificio, nos poníamos al día de la vida, la familia, y el trabajo, explicándome de a poco los iconos con los que me iría tropezando más tarde en la ciudad.


Atravesamos así partes de la ciudad, más abandonada o en franca reconstrucción,  encontrando verdaderas joyas de la época colonial, iglesias, y edificios que no costaba imaginarse su periodo de esplendor.




Avanzamos por la Rua do Bom Jesus, que transcurría coqueta con sus adoquines y casas de colores, transportando a quien la transite a la época del dominio holandés, quienes establecieron como novedad la edificación en dos plantas.




La misma calle también fue conocida como la calle de los Judíos, por ser sede de la Sinagoga más antigua de toda América, que funcionó entre 1636 a 1654, en el marco de la tolerancia religiosa del Conde Nassau- Siegen, conforme reza su placa explicativa. 

La sinagoga Kahai Zuri Israel, se puede visitar hoy, como lugar de culto y también como sitio arqueológico, por las excavaciones a la vista y, museo del asentamiento judío en la zona.


Seguimos caminando hacia otro icono de la ciudad, situado frente a una colorida plaza, llena de barcitos y música. Así topamos con la Torre Malakoff, que data de 1855. 




La torre originalmente observatorio, hoy monumento histórico sirve de base a un Centro Cultural, donde se realizan exposiciones, intervenciones y clases. 



Volvimos a buscar el auto, no sin antes visitar el Paco Alfandega, antiguo edificio de la Aduana, hoy hecho centro comercial, lleno de tiendas bellísimas, donde además aproveché de cambiar Reales.


Y fue ahí donde Guga me explicó otra marca registrada de la ciudad, al lado del memorial de Chico Science, presentándome a este mito, trágicamente fallecido en 2007: músico, fundador y principal exponente del Mangue Beat, fusión de rock, funk y ritmos pernambucanos, como el Maracatú, que tiñó de diversidad, primero la música, y luego la ciudad entera. 


Recogimos el auto, no sin antes visitar la orilla del rió Capibaribe que también enmarca esa porción de la ciudad.


Cruzamos el puente para admirar la porción histórica desde el frente, recogiendo más postales de arquitectura colonial y por supuesto del Mague Beat!, invitándome Guga a imaginarme la ciudad y el puente en particular, lleno de gente en época de carnaval, y adornado por los Bonecos gigantes, los personajes más representativos de esta fiesta.


2° Oficina Brennand:

Recorrimos los 14 kilómetros y cruzamos la Mata Atlántica para llegar a este mágico lugar, Atelier y sala de exposiciones y sueños del escultor contemporáneo Francisco Brennand, quien, como había explicado en el punto anterior, también es una marca registrada de la ciudad, y tiene presencia en toda su extensión.





Por lo que me explicó Guga, quien además hizo gala de sus extensos conocimientos de historia y geografía, estos galpones en el pasado fueron sede de la fábrica familiar de carámica y que el escultor dotó de vida, con sus esculturas y prados, con guiños religiosos y mítológicos al mismo tiempo, mezclados en forma fascinante. 



Caminamos maravillados por los extensos prados, de los emergían creaturas y hasta visitamos la iglesia, llena de luz y color.



Y nos despedimos de este universo paralelo, surrealista, después obvio de su correspondiente de un café en la coqueta cafetería y de ver la exposición de la vasta obra del artista.



3° Instituto Ricardo Brennand:

Continuamos nuestro recorrido, siguiendo por la ruta de los museos y los Brennand.
Esta vez sería el turno de Ricardo, empresario, dedicado a las colecciones de armas y arte de la época colonial Holandesa, que exhibe en este excéntrico palacio estilo medieval.





La muestra permanente alberga varios lienzos de la colección del Conde Joao Mauricio de Nassau, de autoría de Frans Post y Albert Eckhout, además de objetos, mapas y bosquejos de los naturalistas de quien se hacia acompañar, para levantar registro de la naturaleza del nuevo mundo.


Se encuentran además piezas más actuales, como este grupo escultórico hecho en Marfil proveniente de China, impresionante!


Continuamos la visita, recorriendo pasillos y prados, donde nos encontramos con una réplica al David, el mismísimo pensador de Rodan, un Botero original y una mariposa detenida distraída entre tanto arte.



4° Cachacería Carvalheira:


Como no toda la visita a la ciudad iba a ser museo, seguimos con la cultura en el aspecto más secular y nos trasladamos a la Cachacería Carvalheira. 


Durante la visita guiada conocimos el proceso de elaboración de este destilado de fama mundial, proveniente del jugo de caña de azúcar fermentado, y luego añejado en barricas.

Y además pudimos degustar de manos de una experta una caipirinha, como se debe, justo en la fuente.




5° Playa, playa, playa:


Como también era mandatorio, visitamos la animada Playa Boa Viagem, la más popular de Recife, de día y de noche, y en ambas jornadas es igual de intensa y de gran  movimiento.

La playa se extiende por más de 7 kilómetros y literalmente se ve de todo, menos mucho sol, desafortunadamente, como me contaba Guga, los altos edificios le han quitado sol a la playa, sobre todo después de medio día.






En la costanera, en las orillas de la playa, encontramos el Parque de los Coqueiros, invitando a todos a contar mentiras, y también los típicos kioskos playeros, donde venden agua de coco y la estrella del momento Acai na Tijela, consumido por los muchos deportistas que frecuentan este paseo. 


Pero lo principal en esta zona y en ese momento en particular, no es la arena y sol, sino la tan interesante como inquietante alusión a los tiburones, frecuentes habitantes de la barrera de coral que constituye esta playa, y que no es broma, por lo que hay carteles por todos lados, en varios idiomas para los incrédulos.




6° Música, bem vinda al Frevo !


Después de una de nuestras copiosas comidas compartidas con Guga y Michelle, fue el turno de la música y trasladarnos a la sede del Galo Da Madrugada y una de sus muchas actividades para recaudar fondos para el Carnaval.

Una vez pagada nuestra entrada tomamos palco, unas cervezas Skol y nos dispusimos a ver, escuchar y bailar, los distintos ritmos Pernambucanos, comandados por el Frevo, que es la muestra más multitudinaria de Carnaval, además de ser la más colorida y acrobática.


El Passo, la danza adscrita al ritmo, fue declarada Patrimonio inmaterial de la Humanidad por UNESCO, desde 2012, y es impresionante, con toda su energía, acrobacias y simpatía .


También aquí pude reconocer a otro icono Pernambucano, al ritmo de Maracatu, que nos había hecho tanto reír en el viaje de Guga y Michelle a Chile años antes: el Caboclo de Lanza, que jamás pude pronunciar y que me cuesta trabajo hasta escribir.

Este personaje nacido de las más antiguas tradiciones de los campos de Caña de Azúcar, danza ataviado con todos los símbolos, incluida su lanza, la flor en la boca y los colores de sus metálicas cabelleras.


Luego fue el turno de los  blocos más tradicionales, que incluían niños y abuelitos que bailaban felices, e invitaban también al publico a participar. 



Y luego, los blocos líricos, con vestuario de época colonial.




7° Bonus track:

Para terminar el recorrido por Recife, no puedo no hacer referencia a otros de sus iconos mas queridos, María Bonita y Lampiao, que en los años treinta formaron parte de los Cangaceiros, o grupos que habitaron nordeste de Brasil, al margen de la ley, revolucionarios contra el abuso de los fazendeiros o terratenientes. 

Su imagen está presente en toda la ciudad, Olinda y también las playas del estado, como los símbolos  de resistencia y justicia social




Terminado el recorrido por Recife, siguió el paseo por más tierras Pernambucanas, para las siguientes entradas, la bella Olinda, Praia Dos Carneiros y el entretenidisímo Porto das Galinhas!