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viernes, 13 de julio de 2012

Día 26: Khajuraho a Satna y viaje en Tren a Varanasi.

Este día fue de total relajo, me levante y por fin tomé desayuno con calma en el hotel Usha Bundela, que incluyó panqueques y café, luego de ello esperé hasta las 11:00 horas leyendo y escribiendo hasta que me pasó a buscar Dipa.

Iniciamos el recorrido por el grupo Este de Templos Jainistas (los que visité el día anterior eran mayormente dedicados al Hinduismo), dedicados a Shantinath y Adinath, donde además de funcionar un museo sobre la religión, los que la profesan  realizan su actividad de culto,  pero también llevan una vida comunitaria, pues comparten un albergue y comedor, donde todos son bienvenidos a sentarse a compartir con ellos y escuchar sus cánticos.



Inicié  tranquila mi recorrido entre los Templos, maravillada con las figuras de las Apsaras en actividades cotidianas, disfrutando de lo bien logradas y mejor conservadas que sobreviven hasta nuestros días.  





Los Templos del área Este son menos eróticos que los que había visitado el día anterior, pero no por eso dejaban de ser interesantes, y perfectos...




El Templo más reconocido del grupo es el Parsvanatha, donde se encuentra esta escultura linda de Lord Shiva y Parvati.


Ya terminada mi visita a los Templos me dediqué a pasear por las afueras donde vendían todo tipo de elementos, desde unos llaveros que representaban distintas poses sexuales, hasta con movimiento, hasta libros ilustrados del Kamasutra, de diferentes tamaños y colores, y escritos en todos los idiomas, con unas ilustraciones maravillosas de cada una de las posturas. Habían libros también de seducción para hombres y mujeres que traducían a los idiomas del mundo actual los consejos Tántricos de antaño.

Volvimos en el auto al centro de la ciudad, donde recorrimos a ritmo tranquilo, porque teníamos mucho tiempo antes de partir, compré algunos discos de las películas que estaban promocionando en ese rato y cuyas bandas sonoras no paraban de  sonar en MTV y en la radio, así que ya me eran familiares las canciones de The dirty Picture, Miley Naa Miley Hum y de Ra One.




... Y encontramos a esta cabra loca arriba de un pilar ... notable !!!


Continué la caminata recogiendo postales bellas de esta ciudad que tiene ritmo propio, apacible, pero para nada muerta... la vida transcurre en esta aldea, aunque resulta igualmente cosmopolita por la cantidad de visitantes, curiosamente mayormente hispanos, por lo que pude constatar.





Y volví de nuevo a las compras ... había ropa muy barata  y de mil colores (un pantalón 230 rupias)... lo malo era que no tenía espacio para guardar más cosas y me quedaba aún la mitad del viaje ... pasé igual un rato gratísimo riéndome con los vendedores que desarmaban la tienda mostrándome cosas, aun cuando yo ya me había decidido por un pantalón ... la negociación respecto del precio fue eterna para variar, pero muy entretenida (40% del precio original).

Aproveché  la presencia y los consejos del pobre Dipa que me indicaba todos los productos que usaba su señora para el pelo, recomendándome altamente el aceite de Amla, que favorece el brillo y disimula las canas, y el aceite de sésamo, estrella del Ayurveda, para mantener hidratada la piel y hacerse el preciado auto masaje matinal recomendado para mantener una buena salud.


Me pareció una buena idea invitar a mi conductor guía a almorzar donde él quisiera, porque este día y después de 18 días de aventura por desierto, jungla y ciudades sagradas, nos despedíamos, yo partía a Varanasi y él de vuelta a Delhi a buscar a un nuevo grupo con quienes comenzar todo de nuevo.

Él eligió La Terrazza Cuisine & Tandoor,  cuyo slogan de bienvenida era un simpático"Enjoy with Pink Floyed Music and candle dinner". La comida estuvo correcta; Dipa ordenó su tradicional Dal y yo mi Club Sandwich veg, la cuenta, muy barata, salió lo  mismo que el pantalón.



Después de ese relajado y sentido rato- y después que Dipa indagó largamente sobre mis impresiones y sentimientos respecto de la porción del país con él recorrida- recogimos mi mochila del hotel y partimos rumbo a Satna, cruzando en el camino unas aldeas pequeñas, donde el tiempo parecía realmente haberse detenido en una época pasada, donde se iba con el cántaro al pozo de agua y se conservaba ésta en vasijas de greda enormes ...








Atravesamos el Parque Nacional Panna, reserva natural de Tigres, que era realmente una jungla, verde de mil formas distintas,  con lianas y llena de monos a la orilla del camino, con muchos puentes y curvas, ascensos y descensos.



Nos cruzamos además con esta caravana hermosa, que tenía incluso un pequeño y tierno integrante ...





Luego de un par de horas de viaje y enmarcados por atardecer de ensueño llegamos a Satna que es todo un desorden; la estación de trenes estaba llena de gente; había que hacer una fila para entrar al área de los andenes, separada estrictamente por sexos para ingresar al área de los andenes. Dipa me instruyó que la hiciera yo, porque la línea de mujeres extranjeras era más corta.

Fuera la gente dormía junto a sus equipajes en el suelo, otros preparaban comida, y se la servían y otros se dedicaban a pedir rupias... andaban varias vacas entre medio y obviamente la gente tenía que cambiarse de lugar cuando eso ocurría... fue la primera vez que vi tanta gente junta, y un lugar tan sucio.


Sin perjuicio del desorden de fuera, dentro de los andenes es todo más ordenado, y muy fácil para manejarse. Están los andenes muy bien instruidos y publicados los trenes con Nº y hora de llegada.

Había una sala de espera reservado para extranjeros con aire acondicionado, pero yo decidí quedarme afuera, para aprovechar de conversar más con Dipa, entregarle su regalito y un sobre con un tip por la paciencia, el cariño y las atenciones que tuvo conmigo, que sentí fueron muchas más que las que les correspondían por contrato.


Mahendra había comprado previamente mi pasaje por 598 rupias, a través de Cleartrip. Como no hay primera clase, me compró un asiento en Segunda Clase, que se transformaba en cama, cuando uno lo quisiera. 

Dentro del tren, no fue difícil encontrar mi asiento, había frente a él - situado en el pasillo -unos habitáculos con 4 camarotes; esos si iban llenos, llegue a contar en el más cercano a mi 4 adultos y 5 niños, y obviamente había un total desorden, aun cuando un adolescente más interesado en conversar los intentaba aquietar constantemente. 

Sobre mi asiento cama, había otra litera donde estaba ubicado Thomas, un viajero ingles que me contaba con una mezcla de simpatía e inquietud que desde su primer viaje a India hace 40 años atrás,  nada ha cambiado...


Apenas me terminé de ubicar un hombre me entregó una bolsa café de papel que tenía una pequeña toalla y un juego de sábanas y una pequeña almohada, ofreciéndome además una cena por 100 rupias la que no acepté, aunque sí me vecino; una vez finalizada la cena curiosamente el hombre tomó la bandeja y la tiró por la ventana, con sobras y todo :s

Me quedé conversando mucho rato con el joven y Thomas, hasta que llegó la hora de hacer la cama y descansar, lo que solo ocurrió cuando los niños vecinos se durmieron.

El ritmo acompasado del tren me hizo dormir finalmente, y aun cuando tenía mis peores temores con respecto al baño, no fue tan terrible, de hecho, no tenía ningún olor, todo iba también simplemente a las vías.

Y luego de casi 11 horas y con tres horas de retraso di por cerrada mi primera etapa del viaje por India y  llegué a la ciudad Sagrada... Varanasi ....

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