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lunes, 27 de agosto de 2012

Día 33: Caminando Thamel y Durbar Square Kathmandu

Después de dos días seguidos  de madrugar, este día decidí levantarme tarde, ducharme con calma y tomar un largo desayuno en el jardín del Ambassador Garden House,  el que incluyó café en prensa Francesa y las usuales especialidades Nepalís (sausages, ham, brown potatoes),  el que cambié por tostadas con mantequilla verdadera exquisita y un omelette, sin ningún contratiempo.


Me pasó a buscar el guía que había contactado días antes en Patan, Jay Kumar Sah (alanraj30@gmail.com), artista, viajero, guía y sherpa de medio tiempo, como él mismo se definió, quien por 25 dólares me ofreció su recorrido personal por Durbar Square Kathmandú y sus alrededores.

Iniciamos el recorrido por unas tres cuadras de la calle Thamel, donde la vida transcurría a un ritmo frenético, no funcionaban las tiendas turísticas, sino pequeños mercados de vegetales multi colores,   carnicerías con sus piezas al aire sin refrigerar y las tiendas donde vendían toda clase de ropas y elementos para el hogar y por donde circulaba la gente de la ciudad viviendo su vida, mientras yo paseaba y observaba como espectadora privilegiada.




Ingresé a Durbar Square con el mismo ticket que había comprado el primer día por 300 rupias (para ello debe sellarse el primer día en la Oficina Turística y sirve para tres jorndas).




La primera parada fue Hanuman Doka, templo muy Sagrado, cuya entrada está prohibida para los no Hindues, aun cuando se puede apreciar la estatua del Dios Mono, erigido por un gobernante Malla en el año 1672 d.C.



Frente a él había un Templo llamado Jagannah, el más antiguo de la plaza y en cuya cornisa estaban talladas 84 poses inspiradas en el Kamasutra... y el primer día que pasé no lo vi !







Unos pasos más allá estaba el imponente Kal Bhairah, la imagen de Shiva en su dimensión más destructora, siendo el más famoso Bhairah y el lugar donde las personas suelen jurar decir la verdad, según la explicación que dan en el folleto entregado junto con el pago del ticket de entrada. 



La vida en la plaza es non stop, circulan decenas de turistas, pero también tuc tucs, personas cargando fardos imposibles con lazos afirmados desde la frente, fieles saludando a sus deidades y obviamente en medio de vacas y más vacas.






Rodeamos el Shiva Parvati Temple, cuyas imágenes situadas en la ventana dominan  toda la actividad de la plaza y los fieles y seguimos por Trilokya Mohan Narayan, que data de 1690, y está enteramente dedicado a Lord Vishnu.







Y encontramos la imagen de la Garuda, ser mitológico mitad ave mitad humana, que sirve de vehículo de Lord Vishnu, por lo tanto muy venerada en el Hinduismo, usándose como amuleto protector y por lo tanto ícono de los Guerreros.





Ingresamos nuevamente por el Kumari Ghar, lugar donde reside la Niña Diosa viviente- reencarnación de la Diosa Durga o Taleju- seleccionada luego de un largo proceso entre un grupo de niñas descendiente Newari, entre 4 y 7 años de edad, quienes luego de pasar unas pruebas, ostenta dicho cetro hasta su primera menstruación.

La niña Kumari no puede ser tocada, ni pisar el suelo, ni salir del Templo sin autorización, y únicamente desde hace poco tiempo tiene derecho a recibir educación formal. 


La niña aparece sólo de cuando en cuando en compañía de su sacerdote guardián. La verdad, yo no se si si soy muy afortuanada o qué, pero las tres veces que visité el Templo, pude ver a la niña ... Jay me dio una explicación simple: la importancia de las donaciones de los grandes grupos de turistas/fieles ...



Cada vez que la niña apareció por la ventana se hizo un silencio solemne, comenzando los fieles a juntar sus manos sobre el pecho en señal de respeto, comentando lo afortunados que eran por poder ver  a esta pequeña joya.



Saliendo del Templo caminamos hacia Basantapur Durbar, erigido en 1770, y es conocido como el antiguo Palacio Real, que es impresionantemente lindo, perfecto, muy bien conservado y que hoy funciona como Museo. 


Y llegamos a Freak Street, lugar donde se asentaron los Hippies que llegaron en masa a Kathmandu en los años 70, y que situaron a Nepal como parte de su ruta asentada en Turquía e India. Estaba lleno de tiendas donde vendían joyas de coral rojo y turquesa.





Subimos a un café para ver todo desde el cielo, y ahí fue cuando aprendí más, Jay- mi guía- es muy inquieto y abierto para hablar de todo, contestando todas mis preguntas con relajo, desde religión (Budismo su especialidad), política y sociedad, como  también de arte (su tema) y música (su gran recomendado es Prem Joshua),  muy entretenido y no como un típico guía latero.

Me preguntaba mucho sobre Latinomaérica y nuestras costumbres, de nuestras similitudes, contándome además las miles de anécdotas que le han pasado sobre todo con las turistas europeas ... y me habló del fin de la Monarquía, de la relación con China, y de su simpatía por la causa del Tibet... de verdad parecía estar con un amigo, así que lo puedo recomendar 100% ...





Ya terminado el recorrido por Durbar Square, paseamos tranquilos por los bazares contiguos y por las calles paralelas a Thamel, coloridas, y bullentes de actividad comercial y religiosa.





Paramos por una tienda de música en Thamel donde Jay me dio sus favoritos, y estuvimos largo rato escuchando desde tecno, loores, mantras y música de películas, para todos los gustos (colección Putumayo botada de barata), pero ninguno por más de 4 euros :), un verdadero paraíso.

Ya despedida de mi guía, caminé hasta Garden of Dreams, que son unos jardines lindísimos, donde además funciona un restaurante muy lindo, y me devolví a mi hotel.

A la hora pactada en la mañana partí a mi clase de Yoga, a Holistic Yoga Ashrama con un profesor de apariencia inquietante Adhikari G. Shyam (shyam_adhikari19@yahoo.com), pero de muy buen método. 

La práctica duró dos horas (300 rupias), y fue bien intensa, sobre todo al final con Paranayama. Eramos sólo 2 alumnas, así que fue muy personalizado, mi compañera se preparaba para iniciar su ascenso al Everest al otro día ... mi heroína !!!, le confesé.








De regreso al hotel decidí comer ahí algo ligero, con te de Jazmín para favorecer mi descanso, mientras resonaba en el aire las canciones que las bandas en vivo tocaban en los bares contiguos, así que comí al son de The White Stripes y Red Hot, luego de lo cual subí muerta de cansancio o muy relajada a dormir feliz.


Hotel: Ambassador Garden House.
Guía: Jay Kumar Sah. alanraj30@gmail.com.
Conductor: Madan. Indrawati Treks & Expeditions. info@indrawatitreks.com

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