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lunes, 16 de abril de 2012

Día 12: Desierto de Tar y Jaisalmer. 21 de Octubre de 2012

La salida para ese día estaba establecida a las 08:30 horas como ya era usual.

Previo desayuno de rigor que compartí con Mahendra, abordé mi auto, con mi almohada infalible alistada y una botella de agua que me brindaron mi guía y conductor.

El destino para ese día era arribar a Jaisalmer distante a 330 kilómetros, situada en el Gran Desierto de Thar.

Durante el camino y pegada en la ventana para no perderme detalle, me volví a encontrar con aquellos personajes distintos los que me tienen fascinada, descubriendo la diferencia entre las razas de vacas y camellos, aprendiendo nombre de animales en Hindi y despertando de mis siestas con el ringtone de Mahendra que sonaba cada tanto: "Espartaaaanossss ...", y no sé qué más ...(Lo único bueno de eso es que me di cuenta que la telefonía celular en India tiene amplia cobertura, porque seguía sonando incluso en el pueblo más chico)

Parábamos cada un par de horas- como ya se había hecho habitual- para  que Mahendra y Dipa tomaran su chai, yo mi café y para pasar al baño, siendo ellos muy delicados en elegir los paradores donde hubiese baño occidental, a pesar que yo a esa altura era la artista del equilibrio para usar el baño Indio.

En una de esas paradas nos encontramos con este grupo: las mujeres felices de mostrarme sus dibujos con Henna y los niños, viendo las fotos que me pidieron que les sacara ... y yo también feliz por tener la oportunidad de reír con ellos.



... Y de vuelta en el camino pude constatar la diferencia entre el Camello de Bikaner y el de Jaisalmer ... aún cuando cargaba una estiba imposible ...


... También paramos mientras pasaba en tren, un largo rato ... (y seguí durmiendo ...)


Entramos a la Ciudad Dorada al mediodía y resultó ser todo un espectáculo. Jaisalmer reluce bajo el sol con su tono arena y está edificada íntegramente en ese material, sobre todo el Fuerte que se erige como una enorme Castillo, de los más clásicos que construimos alguna vez en nuestra infancia en la playa, con torres y todo. 

Jaisalmer

Llegamos al Hotel Pleasent Haveli (www.pleasenthaveli.com), situado fuera del Fuerte, y en un barrio que no se condecía con las estupendas instalaciones interiores.

Desde que entré a la recepción, todos los miembros del staff se deshicieron en atenciones, me mostraron mi dormitorio que era un sueño (tan rosado como de Barbie) y me invitaron a la terraza del último piso para hacer los ya tediosos trámites de registro, con la mejor vista de la ciudad ...


... Fue en realidad  el registro hotelero con mejor vista de mi vida .... y el mejor atendido!,  de hecho me brindaron bebidas gratis y agua cada vez que salí y entré del Hotel.



A la hora indicada estaba lista y aperada para el Safari en Camello por el Desierto de Tar, panorama diseñado por Mahendra para ese día e incluído en el precio.

Salimos con rumbo a la aldea de Khuri, hacia el Gran Desierto que se extiende por 260.000 kilómetros cuadrados.

La verdad, como Chilena, con la idea del desierto más árido del mundo que gobierna nuestro Norte Grande, no lo encontré "tan" desierto, en el sentido de aridez, aun cuando llenó todas mis respecto de doradas y perfectas dunas y caravanas de camellos que circulaban vivos y sin fin. 

Circulamos por el desierto y por la mitad de campos eólicos con aspas enormes a paso tranquilo porque la circulación de buses, jeep, autos y otros no paraba ... y el camino tenía una sola vía utilizable. El lugar se percibe como fuertemente militarizado, con muchos fuertes e instalaciones de seguridad, me imagino por la cercanía con Pakistán (100kilómetros), el vecino con quien India ha  mantenido conflictos desde la época de la partición en 1947.






Llegamos a Khuri distante a 40 kilómetros de la ciudad y paramos en un hotel donde me esperaba mi camello y mi "conductor" que no debe haber tenido más de 10 años, dando inicio al paseo que se extendió por unos 40 minutos al ritmo reposado y cadencioso del paso del camello.





Desde el camello pude ver algo de la vida en las pequeñas aldeas cercanas, me siguieron niños tratando de venderme plumas de Pavo Real o solo para reírse de mi, creyéndome asustada por la travesía ... lo que no sabían era que yo disfrutaba como niña también ese momento.





Y llegamos a las dunas donde el tiempo parecía retroceder y volver a la época de los nómadas, habían carretas y camellos, comerciantes, artistas y músicos ... una caravana de unas 400 personas que circulaban a un ritmo encantador esperando el atardecer ...





Mi guía encantador, hizo también de fotógrafo, se juntó con sus otros amigos guías y como yo estaba sola me invitó a sentarme con ellos ...




Estábamos todos sentados cuando llegó este músico y preguntó mi nombre y empezó a entonar una canción con lo que él entendió ... luego que terminó me preguntó el nombre de mi papá y empezó a cantar con lo que él entendió por Armando, que sonó más bien como Cilantro o algo indenterminado ... obviamente fue premiado con las Rupias que él le esperaba y que mi pequeño conductor me sopló que eran suficientes. 





Y empezó a caer el sol ...





 Una vez que el sol cayó decidimos regresar al Hotel. Esta vez el paso fue más rápido y me tocó compartir camello con el hermano grande de mi guía que además guiaba a dos Norteamericanas con las que más tarde brindaríamos con Chai alrededor de una fogata, disfrutando además de la música que entonaban allí mismo.



Luego de despedirme de mi pequeño y amable guía y de darle la propina que consideré correcta (150 rupias), aunque nunca sabré si era justa, (el parecía contento), me reuní de nuevo con Dipa, que me esperaba tranquilo y regresamos al hotel en Jaisalmer.  

Una vez en la ciudad tomé un Tuk Tuk para ir a comer a la terraza del Bharat Vilas, también cercano al Fuerte y con una vista hermosa a él, adornada también por una noche estrellada perfecta ... tomamos allá, con algunos del grupo de Mandawa con quien coordinamos por mail, un par de Kinfisher celebrando el desierto y la ciudad de ensueño bajo las estrellas.

Llegada la hora de dormir  regresé al mi hotel en moto! ... Resulta que pedí en recepción un tuktuk para volver a mi hotel y el mismo recepcionista se ofreció a llevarme ... me dio confianza y acepté aun cuando no me imaginé que iba a volar por los alrededores del fuerte en moto ... toda  una experiencia... :)

Distancia recorrida: 330 kilómetros.
Hotel: Pleasent Haveli (www.pleasenthaveli.com)
Guía: Mahendra Singh . (msshayam93@gmail.com


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