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viernes, 11 de mayo de 2012

Día 17. Happy Diwali en Udaipur, la ciudad Blanca.

Hoy desayuné en el Roof Top restaurante del Hotel Lake Hill, café negro con panqueques, con la mejor vista de India.

Partí con Dipa caminando hacia el Palacio, distante a unos 15 minutos en marcha lenta. Compré en la ventanilla el Ticket combinado, que incluía las dependencias del Palacio, paseo en bote y la entrada a Jag Mandir todo ello por 575 Rupias (300 boat trip + 275 entrada combinada).


El City Palace es un gran complejo que abarca varios palacios y es el más grande de Rajastán. Su parte más antigua data del siglo XVI y fue erigido por el Maharajá Udai Singh, siendo aumentado y corregido por sus sucesores hasta el siglo XIX y en todas las guías es definido como una "fiesta de patios, pabellones, terrazas, pasillos, habitaciones y jardines".


Claramente este es uno de lo sitios más visitados en lo que me tocó estar, siendo constantes las filas para poder apreciar la magnificencia de las joyas que esconde.


Me recibió un gran cuadro que hace gala de la técnica del repujado en metal con esmalte, tan propia de este sitio.


Inicié mi paseo luego de retirar el audio guía en la puerta, donde tuve que dejar una identificación vigente para garantizar su devolución y ya me interné de lleno en las dependencias palaciegas.


La primera curiosidad, el caballo del Maharajá Merwari Pratap, llamado Chetak, entrañable combatiente, ataviado con una trompa de cuero, para que en la batalla pueda acercarse a los elefantes que lo confundirían así con un joven ejemplar, sin atacarlo.


Chetak

Seguí la caminata por el interior, llevándome las mejores postales, vi pinturas representativas de grandes batallas, imágenes religiosas y me maravillé con la arquitectura del lugar: un verdadero palacio de ensueño.


Pasé por un jardín con fuentes de agua, cuyas ventanas aparecían cubiertas con vidrios de colores. Cuenta   la historia que la Maharaní no era oriunda de la zona, por lo que para que pensara que estaba en otra ciudad, miraba por las ventanas rojas, pensando que estaba en Jaipur, por las amarillas, en Jaisalmer y por las azules en Jodhpur.


Pasé también por el Palacio de Rubí (Manak Mahal), y el Sheesh Mahal o Palacio de los espejos, ambos impresionantes por la finura de los mosaicos y la perfección de la disposición de los espejos.


Encontré además Lotos perfectos en uno de los techos ...


Cada vez que me asomaba por alguna de las ventanas obtenía vistas maravillosas, hacia la ciudad, o hacia el lago Pichola y el Lake Palace o Palacio flotante.

Lake Palace

Caminé a través de las estancias de Krishna (erigidas por el Maharajá en memoria de su hija a la cual debió envenenar para evitar la guerra entre los pueblos de sus dos pretendientes) y por unas habitaciones decoradas con azulejos Holandeses y porcelana China.


Por todos lados donde caminaba encontraba una imagen más maravillosa que otra, aun cuando era dificilísimo obtener una buena foto con la cantidad de gente que había a esa hora.



Me impresionó la finura y delicadeza de la decoración, nuevamente no encontré una sola columna que no tuviera una pintura o un relieve...





Una de las partes más impresionante es el Mor Chowk, donde se encuentran las paredes decoradas con mosaicos de espejos y un pavo real hecho en relieve que resultó ser simplemente conmovedor.




Además del Palacio de la Alegría y el Moti Mahal o Palacio de la Perla.


Ya saliendo y terminando el recorrido pasé por la Zenana y el Lakshmi Chowk, donde actualmente funciona un museo e incluso se celebran bodas de lujo.




Me despide Lord Ganesh y los Guardias del Palacio con una gracia digna del pasado imperial.


Caminé por el Bazar contiguo al Palacio, donde encontré la tienda Anhoki (http://www.anokhi.com/) una tienda donde venden ropa de muy buena confección pero usando textiles típicos Indios, y diseños más occidentales, con precios medios.

Y me fui al embarcadero a abordar la lancha que me pasearía por el lago Pichola.



El paseo debe durar unos 25 minutos, hasta el Jag  Mandir, y permite vislumbrar la magnificencia del Palacio, que se rige enorme y orgulloso, contiguo al lago, así como el Lake Palace, o Palacio Flotante y algunos otros templos y embarcaderos en plena actividad, con bañistas incluidos.



Se puede observar además el Hotel Oberoi Vilas, que es un hotel de súper lujo, que parece flotar en el lago.


Llegamos al Jag Mandir después de una navegación calmada y apacible. Nos recibe este Palacio levantado en arenisca y mármol en el siglo XVII y sus 8 elefantes que miran hacia el lago y al Palacio.



La gracia de este lugar - hoy un hotel de lujo- es que habría servido de encondite a  Shah Jahan, quien años después soñó y ejecutó el Taj Mahal, cuando decidió rebelarse contra su padre.

El Palacio brilla blanco bajo el sol abrasador, y permite pasar un rato grato recorriendo el breve jardín y la linda terraza que domina la vista sobre todo el lago.






Desde allí emprendimos el regreso hacia el Palacio, deteniéndonos unos segundos en el Jag Niwas, erigido en mármol blanco en 1754  y que realmente parece flotar en el agua, sirviendo en el pasado como residencia de verano para el Rajput gobernante y hoy también como hotel de lujo.



Terminado mi recorrido, salí por Tripolia a comenzar mi sesión de compras.


Tripolia
Caminé por la misma calle de la mañana y pasé por el Templo Jagdish Mandir en plena actividad, las floristas alistaban las ofrendas y los hombres santos estaban dispuestos a darme su bendición a cambio de una colaboración para comer.



Luego que pagué mi colaboración, se acercó un joven que me explicó que estaba estudiando fuera de Udaipur, y de visita en casa de familiares por la fiesta de Diwali, y se ofreció para explicarme la simbología de las deidades que se encontraban en el lugar; al Templo en si no pude entrar, pero si me fue permitido rodearlo y admirar los 4 templos erigidos en sus cuatro orillas, dedicados a Shiva, Durga, Ganesh y Surya. 

Por primera vez vi mendigos en el Templo, pero no tenían ni que pedir dinero, porque todos les repartían rupias; el joven me explicó que era por la festividad en pleno desarrollo, lo que me animó también a ser generosa con mi guía ad hoc.


Pasé por varias tiendas a husmear sobre el comercio local, había mucha ropa, pinturas en minuiatura y artículos de cuero. 

En cada lugar que compré me dieron un generoso descuento y un regalo, explicándome que el Diwali es presidido por la Diosa Lakshmi, quien otorga prosperidad y riqueza, por lo que los comerciantes retribuyen a sus usuarios con esas dádivas. De hecho, hasta el pintor de miniaturas dibujó un elefante a mano alzada para mi, el que tengo enmarcado en mi cocina.



Continué caminando hasta la orilla del lago, donde se encuentran las escalinatas donde había ido la noche anterior, esta vez el panorama era bien distinto, se encontraban las mujeres en plena actividad lavando la ropa, el cabello y en amena charla.



Regresé al hotel, visitando antes al artesano vecino, que me vendió unos pavos reales en la técnica de repujado en metal, lindísimos, regalándome además una sonrisa y un buen descuento.



Luego de descansar unos momentos partimos la jornada de la tarde, yendo al sector del Shaelyon ki Bari o Jardín de las doncellas, situado a orillas del lago Fateh Sagar;

El jardín es bellísimo, fue construido por Sangram Singh en el siglo XVIII como regalo  para las doncellas de su Corte. Dipa me contaba que a una de las princesas le encantaba la lluvia, y por eso hay tantas fuentes de agua.  




El jardín está dotado de grandes palmeras y árboles de Mango, además de Buganvilias y otras flores de colores.... los prados están muy bien mantenidos y los arbustos cortados graciosamente.


La pileta central es un sueño, completamente llena de lotos, colorida y con 4 elefantes que lanzan agua por sus trompas ... me hubiese encantado quedarme allí !!!



Desde allí salimos a bordear el lago Fateh Sagar desde donde se puede visitar la isla de Nehru, que flota tranquila sobre el agua, hay un jardín donde pasear y hacer picnic y se llega fácilmente a ella en uno de los botes aparcados en el embarcadero.

Una vez rodeada la costanera empezamos el ascenso a una de las colinas que rodea la ciudad y entramos a un parque situado frente a la entrada del Cable Car, el cual no usamos por considerar los comentarios malos que nos habían hecho otros visitantes.



Desde ese parque, cuya entrada estaba presidida por estatuas de unos monos pintados de colores psicodélicos.



Esperamos tranquilos a que el sol se pusiera y no nos sobró el tiempo para conversar sobre lo que llevaba de viaje,  mis expectativas y mis impresiones ...



Hasta que presenciamos una hermosa puesta de sol y regresamos al Hotel ...




La fiesta de Diwali,  Deepawali o Fiesta de las luces, es uno de los festivales más importantes que se hacen en la India, coincidiendo con la celebración del año nuevo Hindú,  en la luna nueva del mes de Kartika. 

El festival marca la victoria del bien sobre el mal, y el  "regreso a casa de la buena voluntad y de la fe después de su ausencia, tal y como está indicado en la historia de Ramayana".



Por todos lados resuenan petardos y vuelan fuegos artificiales ...



Se puede ver a los niños por todas partes  celebrando y gritando ... "Happy Diwali, happy Diwali" ...



Hasta los autos estaban bellamente decorados....




Ese día las personas visten ropa nueva, alhajan su hogar, y está todo plagado de luces, tanto guirnaldas eléctricas, como velitas, o potes con aceite, como en los antiguos tiempos.


Salí a caminar por la ciudad y me encontré a todo el mundo en la calle y muy animados ... en la escalinata a orillas del lago flotaban las ofrendas que las mujeres lanzaban al agua, luego de disponerlas ordenadamente en unas cajitas... una postal hermosa ...


Me quedé observando por largo rato el ritmo del lugar y de la fiesta ... y me hizo sentido toda la agitación de los días anteriores, el comercio bullía para que todos recibieran esta fiesta con sus mejores galas y la mejor comida ... un buen augurio para el año que llega !



Los restaurantes situados a la orilla del lago estaban llenísimos ese día, así que fui al que me había recomendado el sastre  en la tarde, el Sunset View, situado en el quinto piso de una casa cuyos habitantes celebraban y me incluyeron en su fiesta. 




Comí en el restaurante y luego nuevamente me fueron a buscar para compartir Mava Barfi, que es un dulce hecho de leche y azúcar y rociado con almendras, parecido a nuestro mazapán, que se convirtió en mi adicción ...

Volví al hotel después de tan lindo momento en tuktuk, el conductor que al parecer tenía un giro amplio de negocios, me ofrece droga para la venta... lo que obviamente rehusé ... (me habían contado que era usual, pero fue la primera y única vez que me pasó).

Subí rápidamente al roof top del hotel y pedi un Masala Tea, y me quedé disfrutando la vista... los fuegos artificiales resonaban y brillaban reflejándose en el lago ... subieron los niños con estrellitas, así que me quedé riendo y disfrutando también como niña, feliz y agradecida por tener la oportunidad de ver algo así ... de vivir un segundo año nuevo, donde renové mis intenciones y dibujé nuevos propósitos, pensando en la suerte de poder empezar todo de nuevo !!!

Happy Diwali !!!




1 comentario:

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